DE DALAÍ LAMA

 Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciamos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que esta bien o mal.  

Biografía

Hábitos que dañan nuestro cerebro.

 

El cerebro es probablemente el órgano mas complejo de nuestro cuerpo. Recibe, procesa y almacena;  toma decisiones y dirige nuestras acciones con base a ellas;  es el centro del intelecto y de las emociones. Es el gran director de nuestro cuerpo y esta formado por neuronas que responden a un sinfín de impulsos. Es la casa la creatividad.

No solamente es el órgano del pensamiento, del habla y de las emociones, también es el centro de control de todo nuestro organismo. Es la “tarjeta madre” de nuestras vidas.

A lo largo de nuestra existencia está permanentemente recibiendo sensaciones, procesando y almacenando información, generando pensamientos y emociones y guardando recuerdos.

Por eso debe ser un tema de importancia para nosotros los creativos y los que desarrollamos una actividad intelectual como escritores, poetas, pintores, creativos, diseñadores y todos aquellos cuya actividad requiere de modo especial el empleo de la inteligencia.

Aqui les dejo los hábitos que mas dañan a nuestro cerebro y que debemos evitar.

NO DESAYUNAR

El desayuno es la comida más importante del día porque influye notablemente en nuestro rendimiento, resistencia y situación emocional. Durante las primeras horas del día, el cerebro asigna nutrientes para continuar “gestionando” los procesos fisiológicos después del largo ayuno al que ha sido sometido. 

CONSUMIR AZUCAR EN EXCESO

El consumo predominante de azúcares refinados, harina blanca, alimentos fritos y alimentos envasados, así como comer cantidades insuficientes de verduras, frutas y fibra, promueve una acumulación de sustancias nocivas en el cuerpo. Esto aumenta la probabilidad de desarrollar tumores, que deforman el funcionamiento del sistema inmunológico, provocando desnutrición e interfiriendo con el desarrollo neurológico.


EXPONERSE A AMBIENTES CONTAMINADOS

El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno, pero diferentes sustancias tóxicas podrían interferir con el intercambio de gases, transporte y procesamiento de oxígeno hacia las células, lo que reduce la eficiencia cerebral. 


NO DORMIR LO SUFICIENTE

Necesitamos 8 horas de sueño por noche para que tu cerebro descanse, a fin de que los procesos metabólicos se lleven a cabo correctamente con la energía resultante producida, así como para la renovación celular. Privarse del sueño acelera la muerte de las células cerebrales a corto plazo, y te mantendrá cansado y de mal humor durante todo el día. 


COMER EN EXCESO

Comer alimentos que el cuerpo no necesita provoca una acumulación de sustancias residuales en forma de grasas y endurecimiento de las arterias cerebrales, lo que afecta su correcto funcionamiento. 


FUMAR

El hábito de fumar reduce considerablemente la materia cerebral y el suministro de oxígeno al cerebro, porque la nicotina es un sustancia vaso-constrictora. 


ABUSAR DE ALCOHOL

El alcohol puede arruinar nuestros órganos, principalmente el sistema nervioso, el hígado y el corazón. Impacta las reacciones químicas que tienen lugar en el cerebro. El alcoholismo también mata a las neuronas y reduce la velocidad con la que se transmiten los impulsos nerviosos. 


AMBIENTES VIOLENTAS O ESTRÉS PREMATURO

El estrés provoca varias reacciones al sistema nervioso, algunas de las cuales reducen la capacidad mental y también aumentan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y ataques cardíacos. 


CUBRIR LA CABEZA MIENTRAS DUERMES

Dormir con la cabeza cubierta aumenta la concentración de dióxido de carbono y reduce la cantidad de oxígeno, lo que podría causar efectos nocivos en el cerebro. 


TRABAJAR CUANDO ESTAS ENFERMO

Trabajar o estudiar mientras estás enfermo es perjudicial, ya que la energía del cuerpo está siendo redireccionada para que logres curarte. Forzar el cerebro durante este período podría reducir la eficacia corporal, así como debilitar el sistema inmunológico  aún más.

 


¿QUÉ ES SER INTELECTUAL?

Concerniente al entendimiento o a la inteligencia. Espiritual, inmaterial.

(v. BIENES INCORPORALES.)

Llámase intelectual la propiedad de las obras del espíritu cuando adquieren representación y constancia exterior; ya sea en el papel, el lienzo, el mármol u otra materia apta para la manifestación del literato y del artista e inteligible para el público.

(v. PROPIEDAD INTELECTUAL.)

Persona dedicada por profesión o actividad referente a las letras o a las ciencias.

(v. PROFESIÓN LIBERAL.) 

 

La palabra inteligencia FUE INTRODUCIDA POR Cicerón, EL GRAN PENSADOR, ESCRITOR, JURISTA Y ORADOR romano,  PARA SIGNIFICAR EL CONCEPTO DE CAPACIDAD INTELECTUAL. 

Nació: Arpino, Italia, 3 de enero de 106 a. C.  

Murio: Formia, Italia, 7 de diciembre de 43 a. C.


 

! Asi qué a cuidar nuestro cerebro para tener una mente super creativa!

 

 

 

 

 

DE MICHIO KAKU

Fotografía de Michio Kaku por ©Daniel Riff

El cerebro humano tiene 100 billones de neuronas, cada una conectada a otras 10 mil  neuronas. Sobre tus hombros está el objeto mas complicado del Universo conocido.  

Biografía


La neuromúsica de Jeffrey Thomson

El Dr. Jeffrey Thompson comenzó a experimentar con el sonido y sus efectos sobre cuerpo y el cerebro en 1981 en su Centro de Salud Holística en Virginia, USA. Sus experimentos incluyeron el uso de frecuencias de sonido exactas para hacer ajustes quiroprácticos en la columna vertebral y craneal, para estimular y normalizar la función del órgano y para equilibrar los meridianos de acupuntura. Su investigación clínica con miles de pacientes y voluntarios condujo a descubrimientos innovadores sobre cómo los patrones de frecuencia de sonido, integrados en bandas sonoras musicales, pueden desencadenar ondas cerebrales y generar numerosos beneficios para la salud.

Es reconocido como un experto mundial en el campo de las frecuencias de estimulación acústica incorporadas en las bandas sonoras musicales. Un músico y compositor consumado por derecho propio, ha establecido un método para usar pulsos de sonido modulados para cambiar los estados de conciencia, lo que resulta en una curación óptima del cuerpo y la mente. 

En la década de 1990, el método del Dr. Thompson de usar el sonido para sanar fue elegido como una de las principales modalidades de curación alternativa en los Estados Unidos.

Si quieres saber mas, visita:

https://www.soundstrue.com/store/jeffrey-thompson-5379.html


Trabajar enfermo daña tu cerebro

 
“Estoy trabajando desde mi casa, porque estoy de reposo”.
“Tengo gripe, pero me llevo el laptop para la casa”.
“Me sentía mal, hice una transacción bancaria y me equivoque”.
“Me siento un poco mejor, asi que decidí escribir el próximo capítulo de mi novela, y no se donde comenzar”.

 

¿Te suena familiar?

 

 

Pues sucede que a nuestro cerebro no le gusta trabajar cuando estamos enfermos, ya sea porque padecemos una gripe, un virus, una infección o una afección mayor.  Hacerlo, puede causar daños permanente a nuestro cerebro. 

Un cerebro enfermo es un cerebro poco inteligente, y de la misma manera que nuestro cuerpo se siente decaído, soñoliento, adolorido y sin energía, cuando estamos enfermos la habilidad de nuestro cerebro de pensar, sentir, aprender y reaccionar se ve reducida. 

Nuestro cerebro es un órgano extremadamente complejo y delicado que participa directa o indirectamente en todos los procesos corporales. Regula funciones como los latidos del corazón, el equilibrio de fluidos, la presión arterial, el equilibrio hormonal y la temperatura del cuerpo. Es responsable del movimiento, la cognición, el aprendizaje, la memoria, las emociones humanas y, por lo tanto, de la salud en general. Necesita mucha glucosa para funcionar en óptima condiciones; nuestro sistema inmunológico también necesita grandes cantidades de glucosa para atacar la enfermedad.

 

 

Tan pronto como nuestro cuerpo detecta un elemento invasor, nuestro sistema inmunológico entra en acción y desencadena la liberación de varios tipos específicos de citoquinas, una de las cinco bases nitrogenadas que forman parte de los ácidos nucleicos o ADN. Según una investigación del Concordia College en Minnesota, USA, estas pequeñas proteínas realizan muchas funciones diferentes, pero son básicamente los mensajeros de nuestro sistema inmunológico, y alertan al sistema nervioso central de que estamos enfermo y que necesita montar un contraataque. Mientras activan las defensas de nuestro sistema inmunológico, las citoquinas también alteran la química del cerebro, explica Andrew Smith, Ph.D., investigador de salud y psicólogo de la Cardiff University en el Reino Unido. 

 

 

Las investigaciones muestran que debido a ello, nuestro estado de ánimo es uno de los aspectos que mas cambia cuando uno se enferma. Tendemos a ponernos de mal genio y experimentar algo a lo que los psicólogos se refieren como “afecto negativo”, que es un término elegante para “sentirse mal sobre usted mismo y la vida en general”.

Los experimentos del doctor Andrew Smith han encontrado que la avalancha de químicos liberados para combatir la enfermedad también afectan el rendimiento mental, específicamente el estado de alerta y el tiempo de reacción.

 

 

Revelan que la capacidad de nuestro cerebro para sintetizar información verbal también flaquea. Los cambios en la actividad de los lóbulos frontales del cerebro pueden ocasionar problemas con nuestras funciones psicomotoras, que incluyen coordinación, fuerza, velocidad y equilibrio. 

 

 

También hay evidencia de un experimento de la Southampton University  en el Reino Unido,  de que estar enfermo confunde la capacidad de nuestro cerebro para almacenar nueva información y recuerdos. Si bien las personas sometidas al experimento obtuvieron buenos resultados en la mayoría de las pruebas de memoria, su rendimiento se vio afectado cuando se trataba de repetir tareas que habían aprendido mientras estaban enfermos. Esto significa que estudiar o aprender una nueva habilidad mientras estamos enfermo no es muy recomendable.

 

 

Además de curar nuestro resfriado con mucho descanso y bastantes líquidos, los estudios indican que no hay mucho que se pueda hacer para compensar la desafortunada fuga de inteligencia asociada con la enfermedad. Pero al menos en lo que respecta a su estado de alerta, Smith ofrece una solución simple: cafeína. Su investigación muestra que un poco de café u otra bebida con cafeína puede ayudar a agudizar su cerebro incluso cuando no se encuentra bien.

 

 

A pesar de la preocupación que nos puede causar el reposo por una gripe u otra enfermedad, el quedarse en casa y descansar hasta estar totalmente restablecido es importante, porque según el University of Mississippi Medical Center en USA, tratar de apresurar nuestra recuperación  puede exacerbar los síntomas y retardar nuestra total curación. 

 

 

Así que ya sabes, la próxima vez que estes enfermo, no trabajes, duerme todo lo que puedas, y cuanto mucho y a raticos lee una buena novela, mejor poesía, y deja los ensayos para otro día. 

 

¡Tu cerebro te lo agradecerá!

 

 

Victor Hugo y su Notre-Dame

 

La historia detrás del cuento…

 

 

Victor Hugo, además de ser el mayor exponente del romanticismo en la literatura francesa, fue un ciudadano comprometido, activista, luchador social y político, al punto que sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux lo hicieron romper filas con el partido Conservador; esto a pesar de haberse presentado a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Napoleón III Bonaparte.  

 

Sus denuncias sobre las ambiciones dictatoriales de Bonaparte, lo llevaron en 1852 a la edad de cincuenta años, a un exilio de casi veinte años, que comenzó en Bélgica, y continuó en el Reino Unido, estableciendo finalmente su residencia en 1856 en Guernsey, un isla en el Canal de La Mancha, frente a la costa de Normandía. Allí permaneció, en su propiedad Hauteville-House, hasta 1870. Desde el exilio, denunció sin tregua los vicios del régimen gobernante y rechazó, en 1859, la amnistía que le ofreció Napoleón III. 


 

Teniendo veintinueve años, y con gran determinación, el joven escritor francés protestaba por el abandono que sufrían las iglesias medievales y lamentaba que quizás Notre-Dame “desaparecía pronto de la faz de la tierra”.  Victor Hugo veía a la arquitectura gótica “como una parte esencial de la historia de Francia” y creía que estaba seriamente amenazada por el movimiento barroco. Con apenas veintitrés años, en 1825,  ya había publicado un folleto titulado ¡Guerra contra los demoledores! donde afirmaba:    

 

Quién sabe qué edificios se están construyendo, con la ridícula pretensión de ser griegos o romanos en Francia, que no son romanos ni griegos, mientras otras estructuras admirables y originales están cayendo cuando su único delito es ser francesas por origen, historia y propósito.

 

Un apasionado de la arquitectura gótica, compara la fortaleza de estas obras con la fragilidad de las piezas nacidas de la imprenta de Gutenberg. Dice: “¡Qué precaria inmortalidad la del manuscrito! ¡Un edificio es un libro mucho más sólido, duradero y resistente! Para destruir la palabra escrita bastan una antorcha y un turco. Para demoler la palabra construida, hace falta una revolución social”. 

 

 

Para ese momento, ya había destacado en el mundo literario, había fundado la revista Le Conservateur littéraire, junto con sus hermanos; había publicado su primera obra poética: Odas y poesías diversas y su drama Cromwell, en cuyo prefacio rechaza las reglas del teatro neoclásico  y proclama el principio de la “libertad en el arte” .

 

 Notre-Dame, símbolo de poder y agresión 

Iniciada su construcción, en la Île de la Cité , en 1163 bajo el reinado de Luis VII el Joven (1120-1180) gracias al impulso del obispo Maurice de Sully (1105-1196) y terminada en 1345 durante el mandato de Felipe VI el Afortunado (1293-1350), la importancia de la catedral de Notre-Dame no solo radica en su mezcla de estilos que abarcan desde el gótico temprano hasta el neogótico, sino en su conversión a partir de la segunda mitad del siglo XIX en uno de los íconos de la ciudad de París. Es una de las catedrales góticas más antiguas y la tercera más grande del mundo, después de la de Colonia, Alemania y la de Milán, Italia. 

Vista del interior de la Cátedral de Notre-Dame, 1789. Les collections | Paris Musées

Durante sus ocho siglos de existencia, el templo ha sufrido serios daños en varias ocasiones, pero fue durante la Revolución Francesa, entre 1789 y 1799 cuando sufrió la mayor destrucción. 

En 1793, tras la decapitación de Luis XVI, las autoridades revolucionarias ordenaron la destrucción de todos los símbolos de la realeza. Notre-Dame fue saqueada por ser considerada “un símbolo del poder y de la agresión de la Iglesia y la monarquía”. 

Los revolucionarios decapitaron las estatuas de los portales y de la Galería de Reyes, basados en la creencia popular iniciada desde la Edad Media, que decía que las esculturas representaban a los reyes de Francia, pero que en realidad representaban a los reyes de Judá, ancestros de Cristo, y no a los reyes galos como popularmente se pensaba.

Notre-Dame fue convertida en templo para el culto de la Libertad y la Razón; serviría como mercado cubierto y almacén de mil quinientos toneles de vino destinados al Ejército del Norte.

También fue desmantelada la aguja, una joya del siglo XIII. Con el plomo del techo fabricaron balas; fundieron las campanas de bronce para hacer cañones y destrozaron muchas de los vitrales. 

 

Fête de la Raison (1793), grabado anónimo, Bibliothèque Nationale de France, París. En medio de una ambientación de la antigüedad clásica, donde desaparecen todas las referencias a la catedral de Notre-Dame, algunas jóvenes, sacerdotisas de la filosofía, celebran el culto de la diosa «Razón», personificada por una joven vestida con una túnica y un gorro frigio, encarnación de la República francesa.

 

Hacia fines del siglo XVIII, el templo había quedado convertido en una sombra de su época gloriosa. La catedral regresó a las manos de la iglesia Católica en 1801, pero nadie detuvo el deterioro.

 

Saqueada, utilizada como almacén y caballerizas y finalmente abandonada a su suerte durante décadas, en los años 30 del siglo XIX Notre-Dame se encontraba en un serio estado de degradación. Notre-Dame, la sede y el claustro, 1830, litografía publicada por Theodor Josef Hubert Hoffbauer. Brown University Library, Providence, Rhode Island.

 

Indignado por la situación en que se encontraba la icónica catedral y motivado por su gran pasión por la arquitectura gótica, en 1831, Víctor Hugo publicó la novela romántica Notre-Dame de Paris / Nuestra Señora de París, ambientada en el siglo XV y que cuenta la historia trágica del jorobado Quasimodo, que cuida de las campanas de la catedral y que se enamora de la gitana Esmeralda.

Aprovechará el contrato firmado en 1828 con el editor Charles Gosselin para escribir una novela histórica, ambientada en la Edad Media en la línea de Walter Scott, de gran éxito en Francia. Tras la revolución de julio de 1830 que significó la caída de los Borbones, redactó en pocas semanas su obra Notre-Dame de Paris / Nuestra Señora de París, cuya primera edición  se publicó el 16 de marzo de 1831. 

 

 

En la época en que el autor francés escribió el libro, “los parisinos consideraban que los edificios medievales eran vulgares deformaciones monstruosas”, cuenta el escritor y arquitecto Richard Buday en un artículo publicado en  la página web Arch Daily en 2017.  “La historia gótica de París estaba siendo demolida en nombre de proyectos más respetables, si no más rentables. Víctor Hugo estaba alarmado”, añade Buday.

 

 

“Y la catedral no era sólo su compañía, era su universo, era toda su naturaleza. No soñaba con otros setos que los vitrales siempre en flor, con otras umbrías que las de los follajes de piedra que se abrían, llenos de pájaros, en la enramada de los capiteles sajones, otras montañas que las colosales torres de la iglesia, otro océano que París rumoreando a sus pies”. 

EXTRACTO DE NOTRE-DAME DE VICTOR HUGO

 

La obra “tuvo un impacto tan dramático en la actitud del público francés hacia el patrimonio que ese mismo año el gobierno estableció la Comisión de Monumentos Históricos”, dice Suzanne Nash,  experta en literatura francesa y profesora emérita de la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos .

Ante el clamor popular, doce años después de la publicación de Notre-Dame, el rey Luis Felipe I ordenó, la restauración del monumento en 1844.  El movimiento de opinión creado por la obra de Victor Hugo condujo a la decisión de establecer un concurso en el que participaron varios arquitectos, entre ellos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste Lassus, cuyo proyecto de rehabilitación del templo fue aceptado en 1844.  En julio de 1845, se votó una ley para restaurar la catedral.

Cuando comenzarón las obras  en 1845, Víctor Hugo participó activamente en un comité de tres personas que supervisó el proyecto. 

Con su pluma, Victor Hugo había logrado su objetivo. 


 

 

 

 

En la nota redactada por el novelista con motivo de la publicación de la edición definitiva de su obra en 1832, afirmaba que su libro era un grito contra “la decadencia actual de la arquitectura y sobre la muerte”.

En otra ocasión escribió: “Notre-Dame de Paris /Nuestra Señora de París quizás haya abierto realmente algunas perspectivas sobre el arte de la Edad Media, sobre este arte maravilloso hasta el momento desconocido por unos, y lo que es todavía peor, mal apreciado por otros”.

“Pero el autor se encuentra muy lejos de considerar finalizada la tarea que se impuso de forma voluntaria”, continuaba Victor Hugo. “Ya ha abogado en más de una ocasión en favor de la causa de nuestra vieja arquitectura, ya he denunciado en voz alta muchas profanaciones, muchas demoliciones, muchas irreverencias. Y seguirá haciéndolo”.

 


 

Panorama de París desde la torre de St. Jacques, 1865. Fotografía por Charles Soulier, fotógrafo del emperador Napoleón III, Library of Congress, Washington DC. USA. Puede apreciarse de forma prominente la catedral de Notre-Dame reconstruida, ya con su característica aguja.

La restauración de la catedral de Notre-Dame se extiendió durante diecinueve años, casi los mismos que el exilio de Victor Hugo, y culmina en 1864.  Consistió en la construcción de una nueva aguja central, una nueva sacristía, de un nuevo órgano y la instalación de nuevas estatuas y vitrales. También se añadieron las famosas gárgolas y quimeras que vigilan a los visitantes desde la fachada.


Regreso del exilio

Retrato de Victor Hugo, Morot, Aimé

Tras la caída de Napoleon III,  Victor Hugo regresa a  París en 1870, a los sesenta y ocho años, y vio la  restauración de la catedral de Notre-Dame  concluida. En 1876, obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna.

Fue considerado un héroe de la Tercera República francesa. Se posicionó públicamente contra la pena de muerte, contra la prevalencia de cualquier religión, a favor de los derechos humanos, de la educación pública y gratuita, de los derechos de las mujeres y fue uno de los primeros europeístas convencidos, ya que propugnaba unos estados unidos europeos, algo parecido a lo que hoy en día es la Unión Europea. 


El poeta, dramaturgo y novelista francés, considerado el máximo exponente del Romanticismo en su país, falleció, a los 83 años, en París, el 22 de mayo de 1885, en su residencia en lo que hoy es el número 124, de la Avenida Víctor Hugo, y que, por entonces, se llamaba La Princesse de Lusignan

 

 

 

 

Es el combate del día y la noche. Veo la luz negra. 

 

 

palabras de Victor Hugo en su lecho de muerte
(Besançon, Francia, 1802 – París, 1885) 

 


Victor Hugo fue tratado con honores de estado y a su muerte estuvo expuesto bajo el Arco del Triunfo como un héroe nacional. Inicialmente, fue enterrado en el cementerio Pere-Lachaise, pero poco después sus restos fueron trasladados a la Iglesia de Santa Genoveva, circunstancia que aprovechó el gobierno galo, para transformar el templo en un panteón. 

 

Place du Panthéon, 75005 Paris, Francia

http://www.paris-pantheon.fr

 


El incendio de Victor Hugo

Fotografia: Fotomontaje SEMANA / AFP

“Todas las miradas se dirigían a la parte superior de la catedral y era algo extraordinario lo que estaban viendo: en la parte más elevada de la última galería, por encima del rosetón central, había una gran llama que subía entre los campanarios con turbillones de chispas, una gran llama revuelta y furiosa, de la que el viento arrancaba a veces una lengua en medio de una gran humareda.

Por debajo de aquella llama, por debajo de la oscura balaustrada de tréboles al rojo, dos gárgolas con caras de monstruos vomitaban sin cesar una lluvia ardiente que se destacaba contra la oscuridad de la fachada inferior. A medida que aquellos dos chorros líquidos se aproximaban al suelo, se iban esparciendo en haces, como el agua que sale por los mil agujeros de una regadera.

Por encima de las llamas, las enormes torres, de las que en cada una se destacaban dos caras, una toda negra y otra totalmente roja, parecían aún más altas por la enorme sombra que proyectaban hacia el cielo. Sus innumerables esculturas de diablos y de dragones adquirían un aspecto lúgubre y daba la impresión de que la inquieta claridad de la llama les insuflara movimiento. Había sierpes que parecían reír, gárgolas que podría creerse que aullaban, salamandras que resoplaban en las llamas, tarascas que estornudaban por el humo; y entre todos aquellos monstruos, despertados así de su sueño de piedra por aquella llama y por aquel clamor, había uno que andaba y al que, de vez en cuando, se le veía pasar por el frente de la hoguera como un murciélago ante una luz.

Seguramente aquel extraño faro iba a despertar, a lo lejos, al leñador de las colinas de Bicetre, temeroso al ver temblar sobre sus brezos la sombra gigantesca de las torres de Nuestra Señora”

EXTRACTO DE NOTRE-DAME DE VICTOR HUGO

 

Puedes leer la biografía de Victor Hugo aquí:

 

La catedral Nuestra Señora de París fue declarada monumento histórico de Francia en 1862, dos años antes de culminar su primera gran restauración. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad, incluído su ámbito de las “Riberas del Sena en Paris” en 1991 por la UNESCO.

Casi 200 años después, un clamor universal se repite para salvar una vez más el icónico monumento después del incendio del 15 de abril de 2019. El gobierno de Francia, por iniciativa de su presidente Emmanuel Macron, lanzará un concurso de arquitectura para su reconstrucción y el congreso debate una ley para su restauración.

 


 

A los 134 años de su muerte,

¡Victor Hugo vive!