DE CARL JUNG

Un cuento

—Capitán, el chico está preocupado y muy agitado debido a la cuarentena que nos han impuesto en el puerto.

—¿Qué te inquieta chico? ¿No tienes bastante comida? ¿No duermes bastante?

–No es eso, Capitán, no soporto no poder bajar a tierra y no poder abrazar a mi familia.

—¿Si te dejaran bajar y estuvieras contagioso, soportarías la culpa de infectar a alguien que no puede aguantar la enfermedad?

—No me lo perdonaría nunca, aún si para mí la han inventado esta peste.

—Puede ser. ¿Pero si no fuese así?

—Entiendo lo que quiere decir, pero me siento privado de la libertad Capitán, me han privado de algo.

—Y tú prívate aún más de algo.

—¿Me está tomando el pelo?

—En absoluto. Si te privas de algo sin responder de manera adecuada, has perdido.

—Entonces, según usted si me quitan algo, ¿para vencer debo quitarme alguna cosa más por mí mismo?

—Así es. Lo hice en la cuarentena hace 7 años.

—¿Y qué es lo que se quitó?

—Tenía que esperar más de 20 días sobre el barco. Eran meses que esperaba de llegar al puerto y gozar de la primavera en tierra. Hubo una epidemia. A Port April nos vetaron de bajar. Los primeros días fueron duros.  Me sentía mal, como ustedes. Luego empecé a contestar a aquellas imposiciones no utilizando la lógica. Sabía que tras 21 días de este comportamiento se crea una costumbre, y en vez de lamentarme y crear costumbres desastrosas, empecé a portarme de manera diferente a todos los demás. Antes empecé a reflexionar sobre aquellos que privaciones tienen muchas y cada día de su miserable vida y luego, por entrar en la óptica justa, decidí vencer. Empecé con el alimento. Me impuse de comer la mitad de cuanto comía habitualmente, luego empecé a seleccionar los alimentos más digeribles, para que no se sobrecargase mi cuerpo. Pasé a nutrirme de alimentos que, por tradición, habían mantenido el hombre en salud. El paso siguiente fue unir a esto una depuración de pensamientos malsanos y tener cada vez más pensamientos elevados y nobles. Me impuse de leer al menos una página cada día de un argumento que no conocía. Me impuse hacer ejercicios sobre el puente del barco. Un viejo hindú me había dicho años antes, que el cuerpo se potenciaba reteniendo el aliento. Me impuse hacer profundas respiraciones completas cada mañana. Creo que mis pulmones nunca habían llegado a tal capacidad y fuerza. La tarde era la hora de las oraciones, la hora de dar las gracias a una cualquiera entidad por no haberme dado, el destino, privaciones serias durante toda mi vida. El hindú me había aconsejado también de tomar la costumbre de imaginar la luz entrar en mí y hacerme más fuerte. Podía funcionar también para la gente querida que estaba lejos y así esta práctica también la integré en mi rutina diaria sobre el barco. En vez de pensar en todo lo que no podía hacer, pensaba en lo que habría hecho una vez bajado a tierra. Visualizaba las escenas cada día, las vivía intensamente y gozaba de la espera. Todo lo que podemos obtener en seguida, nunca es interesante. La espera sirve para sublimar el deseo y hacerlo más poderoso. Me había privado de alimentos suculentos, de botellas de ron, de imprecaciones y tacos. Me había privado de jugar a las cartas, de dormir mucho, de ociar, de pensar solo en lo que me habían quitado.

—Y como acabó, Capitán?

—Adquirí todas aquellas costumbres nuevas. Me dejaron bajar después de mucho más tiempo del previsto.

—¿Lo privaron de la primavera entonces?

—Sí,  aquel año me privaron de la primavera, y de muchas cosas más, pero yo había florecido igualmente, me había llevado la primavera dentro… y nadie nunca más pudo quitármela.

DEL LIBRO ROJO DE CARL JUNG

Libros del siglo XX para volver a leer.

Hay algunos libros escritos en el siglo XX que hay que volver a leer en el siglo XXI. Son libros que han marcado un hito en la historia de la literatura. Seguramente, muchos de nosotros los hemos leído siendo estudiantes o universitarios; pero como la buena literatura es eterna cuando trata los problemas universales del ser humano, y los ciclos de la humanidad se repiten, a veces es conveniente volverlos a leer. Probablemente nuestra interpretación de la obra, la forma como la entendemos y el mensajes que nos deja cambiarán, porque ya nosotros tampoco somos los mismos.

Mi lista de estos libros comienza con algunos de los de Hermann Hesse. Yo los leí estudiando la secundaria, luego durante mi carrera universitaria y en mi vida adulta, siempre regreso a ellos en algún momento.

Hermann Hesse necesita poca presentación.

Nació el 2 de julio de 1877  en Calw, Reino de Wurtemberg, Imperio alemán y murió a los 85 años, el 9 de agosto de 1962 en Montagnola, Tesino, Suiza, cuya nacionalidad acogió por considerarlo un país neutral y pacifista.  

En 1912 abandonó la Alemania militarista del emperador Guillermo II y desde Berna siguió de cerca y combatió la política alemana con críticas crecientes. Su condena a la participación de Alemania en la I Guerra Mundial lo llevó al ostracismo al que fue sometido por todo su entorno.

Este Premio Nobel de Literatura de 1946 es uno de los autores más leídos del mundo gracias a obras como El lobo estepario, Siddartha y Demian, donde concentra gran parte de su identificación con las teorías de Carl Jung y el gnosticismo místico. Hesse logró con Demian una de sus obras más universales.

En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, hubo acontecimientos  en la vida de Hesse que lo llevaron a una gran crisis existencial: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo Martin y la crisis esquizofrénica de su esposa. Fue tratado durante 1916 y 1917 por el Dr. Joseph Bernhard Lang, un discípulo de Carl Gustav Jung. Esto iniciaría en Hesse un gran interés por el psicoanálisis, a través del cual llegaría a conocer personalmente a Jung, quien lo familiarizó con el mundo de los símbolos, un tema latente en Hesse desde los años de su infancia. Entre septiembre y octubre de 1917, Hesse escribió la novela Demian, que publicó en 1919 con el seudónimo de Emil Sinclair. Tenía cuarenta años. 

Demian es lo que en la historia de la literatura se denomina un Bildungsroman, una novela de formación porque su cometido es la evolución espiritual narrada de un adolescente recorriendo los difíciles años de su crecimiento. 

La novela de formación o novela de aprendizaje es un género literario que retrata la transición de la niñez a la vida adulta. El término alemán original, Bildungsroman significa literalmente “novela de formación” o “novela de educación” y fue acuñado por el filólogo Johann Carl Simon Morgenstern en 1819. En la literatura americana se define el género como “coming-of-age”.

 

Filosofía, autoconocimiento y psicoanálisis

La historia de la juventud de Emil Sinclair, es una novela que relata la niñez hasta la madurez de este complicado personaje del escritor alemán Hermann Hesse.

La obra fue publicada por vez primera en 1919. En ella, Emil Sinclair es un niño que ha vivido toda su vida en lo que él llama el Scheinwelt, el mundo del ensueño o mundo de la luz, pero una mentira lo lleva a ampliar su vision del mundo y a conocer a un personaje enigmático de nombre Max Demian que lo llevará por los senderos del auto-razonamiento destruyendo los paradigmas materialistas que antes le rodeaban.

La novela de Hermann Hesse utiliza conceptos del Gnosticismo, particularmente el demiurgo que se refiere a una entidad que, sin ser el “verdadero Dios salvador”, es creador del mundo material e impulsora del universo imprimiéndole movimiento. Está representado en la novela por Abraxas, mostrando la gran influencia del sistema de psicoanálisis de Carl Jung presente en la obra.

Hermann Hesse, junto con Thomas Mann y Stefan Zweig, es uno de los autores de lengua alemana del siglo XX más leído actualmente en el mundo. Sus libros han sido traducidos a más de 60 idiomas y unos 150 millones de ejemplares están esparcidos por todo el planeta .

Puedes encontrar Demian en todas partes hoy en día. Si deseas la versión en papel más reciente, puedes buscarla en Amazon.com .

Si quieres leerlo en digital te recomiendo la versión gratuita de Elejandría.com .

 

Y si eres fan de Hesse te invito a visitar el portal de la Fundación Hermann Hesse, regentada por sus nietos, David, Eva y Silver Hesse. Lo vas a disfrutar muchísimo y seguramente conocerás muchos detalles nuevos de la vida del autor.

 

En la foto Herman Hess con su segundo hijo, Hans Heiner Hesse y su nieto Silver. Desde 1966, Heiner fue el administrador del patrimonio literario de su padre. Heiner Hesse vivió en Arcegno en el lago Maggiore, Suiza, hasta su muerte en el año 2003. Actualmente, su hijo mayor Silver, nieto del autor, es el administrador del patrimonio cultural de su abuelo.

Silver Hesse

Hermann Hesse, un autor imprescindible.


Dean Koontz y el COVID-19

Con la aparición de la pandemia del COVID-19 el nombre de Dean Koontz ha estado de boca en boca. Miles de sus lectores desempolvarón sus copias de The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad, publicada originalmente en 1981.  El tema le dio la vuelta al mundo convirtiéndose en un trending topic a raíz de la publicación en las distintas redes sociales de cientos de comentarios sobre la semejanza entre la pandemia que azota el planeta y la obra del novelista americano. Muchos de los comentarios sugerían que el escritor de suspenso, considerado uno de los autores de mayores ventas de este género en Estados Unidos, había hecho una predicción. 

“To understand that,” Dombey said, “you have to go back twenty months. It was around then that a Chinese scientist named Li Chen defected to the United States, carrying a diskette record of China’s most important and dangerous new biological weapon in a decade. They call the stuC ‘Wuhan-400’ because it was developed at their RDNA labs outside the city of Wuhan, and it was the four-hundredth viable strain of man-made microorganisms created at that research center.”

The Eyes of Darkness

Según el FACT CHECK de la Agencia REUTERS, las publicaciones en la red social Twitter, con la portada del libro The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad y una foto de la página en la que Koontz supuestamente describe el coronavirus en su novela tuvieron al menos 39,000 acciones y alrededor de 2,000 retweets a la fecha del 27 de febrero de 2020, sin mencionar su difusión por WhatsApp y otras redes sociales. Nick Hinton, @NickHintonn @TheRandonauts, un escritor y experto en desarrollo de marcas radicado en California, que se define a si mismo como un “artista del salto de las dimensiones”, publicó el primer tweet el 16 de febrero. De ahí en adelante, el tema se convirtió en viral. 


En su novela, Koontz describió al “Wuhan-400” como “la arma biológica más importante y peligrosa de China en una década”. También escribió que fue desarrollado por laboratorios fuera de la ciudad de Wuhan y que los hechos estaban sucediendo en el año 2020. 

Reuters también señala en su FACT CHECK  que en la primera edición de The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad  publicada en 1981, el virus ficticio no recibió el nombre de la ciudad china, sino de la localidad rusa de Gorki  y fue denominado “Gorki-400”. En la versión original de la novela, el virus se desarrolló en unas instalaciones científicas en las afueras de la ciudad de Gorki y estaba destinado a ser la “nueva arma biológica más importante y peligrosa de la Unión Soviética en la década”. 

Según el South China Morning Post, de Hong Kong, el nombre del virus fue cambiado en el relanzamiento del libro en 1989, hacia el final de la Guerra Fría. En su artículo, el diario asiático incluye fotografías de la edición de 1981 que hace referencia al “Gorki-400”.  El diario también señala que en la edición de 1989, Koontz utilizó su nombre verdadero como autor en lugar de usar su seudónimo, Leigh Nichols, bajo cuya autoría fue publicada la edición de 1981. Sin embargo en el ejemplar del libro que muestra el diario asiático como referencia, ya aparece el nombre real del autor.

Versión de The Eyes of Darkness publicada en 1981.

Albert Wan, librero y dueño de Bleak House Books, una conocida librería de Hong Kong, comentó en una entrevista del South China Morning Post que un escritor tan “astuto e inteligente” como Koontz sabría elegir a Wuhan para un complot de esa naturaleza porque es el hogar de muchas instalaciones de investigaciones científicas y tecnológicas chinas desde antes de 1980. 


¿SOBRE QUÉ TRATA LA HISTORIA? 

Trata sobre una madre recién divorciada, Christina Evans,  que envía a su hijo a un campamento de montaña liderado por un experimentado excursionista que ha conducido ese viaje unas 16 veces sin contratiempos; eso, hasta esa última vez. Misteriosamente, todos los campistas, el veterano líder y el conductor mueren, sin explicación.

A medida que la afligida madre, que es la protagonista de la novela, comienza a aceptar el hecho de que su hijo, Danny, está muerto y decide continuar con su vida, comienza a sufrir un feroz acoso, surgido de la nada, diciendo que su hijo no está muerto. Recibe mensajes escritos en pizarras, palabras en papeles de impresores, múltiples y extrañas señales. Junto con su nuevo compañero, Elliot Stryker, un abogado que solía trabajar para la inteligencia militar, Christina Evans se propone descubrir qué podría haber realmente sucedido el día en que su hijo supuestamente murió.  La obra de género ficción, suspenso y terror está ambientada en la Unión Soviética en el año 2020. (Editorial Berkley Books, 1981). 

https://www.deankoontz.com/book/the-eyes-of-darkness/

¿QUIÉN ES DEAN KOONTZ?

A los veinte años,  cursando su último semestre de la universidad,  Koontz obtuvo el premio a la novela de ficción de The Atlantic Monthly Press, una prestigiosa casa editorial de Boston. Desde entonces ha estado escribiendo sin parar y en 1969 se dedica exclusivamente a la actividad literaria. Sus libros se han publicado en más de 38 idiomas y hasta la fecha se han vendido más de 500 millones de copias.

Catorce de sus novelas han llegado al puesto número uno en la lista de bestsellers de tapa dura del New York Times, lo que convierte a Koontz en uno de los pocos escritores que ha logrado ese hito. Dieciséis de sus libros han ocupado la posición número uno en paperback. Sus libros también han sido los más vendidos en países tan diversos como Japón y Suecia.

Dean Ray Koontz nació en 1945 en Pennsylvania, donde también creció y estudió. Se graduó de Shippensburg State College, ahora Shippensburg University. Tras una infancia difícil, encontró en la literatura su vocación. Al graduarse en 1967 empezó a trabajar como maestro de inglés en el área de Mechanicsburg. Durante la década de 1960, Koontz trabajó en el proyecto Appalachian Poverty, una iniciativa federal de ayuda a los niños de bajos recursos donde impartía tutorías educativas de forma individual.

Koontz estaba más motivado que nunca para construir una carrera como escritor. Escribía en las noches y los fines de semana, lo que continuó haciendo después de abandonar el proyecto Appalachian Poverty  para trabajar como profesor de inglés en un distrito escolar suburbano a las afueras de Harrisburg. Después de un año y medio en ese puesto, su esposa, Gerda, le hizo una oferta que no pudo rechazar: “Te apoyaré durante cinco años”, le dijo, “y si no puedes lograr lo que quieres como escritor en ese tiempo, nunca lo lograrás”. Al final de esos cinco años, Gerda había renunciado a su trabajo para dirigir el negocio generado por la carrera de escritor bestseller de su esposo.

Dean Koontz es uno de los escritores más prolíficos en el género de thrillers de los años 80 y 90. También ha trabajado para la industria de la televisión y el cine como guionista y productor ejecutivo ocasional. Vive en el sur de California con su esposa, Gerda, y sus golden retrievers.

Puedes visitar su página https://www.deankoontz.com


Desde “Wuhan-400”, el virus mortal inventado por Dean Koontz en 1981, hasta la peste desatada en Oryx y Crake de Margaret Atwood, los novelistas siempre han estado fascinados por las pandemias.  Si te gusta el tema te va a encantar este artículo de The Guardian: https://www.theguardian.com/books/2020/mar/05/theres-something-out-there-spread-of-disease


Y si quieres conocer el FACT CHECK completo de la Agencia REUTERS, aquí puedes encontrar el documento.  https://www.reuters.com/article/uk-factcheck-coronavirus-ko…k-predicted-the-coronavirus-2019-outbreak-idUSKCN20M19I

DE HERMANN HESSE

El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.

Demian, 1919


Hermann Karl Hesse nació en Alemania y murió en Suiza, nación que adoptó porque la consideraba un país neutral. Su obra incluye novelas, relatos, poemarios y meditaciones. Indagó en temas como la búsqueda de la autorealización y la espiritualidad.  Es el autor de Demian (1919) Siddharta (1922) y El lobo estepario (1927).  Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946.

Sus novelas convirtieron a Hermann Hesse en una figura de culto en el mundo occidental por su celebración del misticismo oriental y la búsqueda del propio yo;  para muchos es un referente literario y moral del siglo XX. 

¿Dónde escribes?

¿Sabes que el espacio que utilizas para escribir tiene un impacto importante en qué tan bien y con qué frecuencia escribes?

El espacio de trabajo de un escritor, o su “cuarto de escritura” siempre ha sido un tema fascinante y ha alimentado a través de los siglos las páginas de libros, periódicos, revistas y en nuestros días: blogs, películas y series de televisión. Es realmente un tema. Yo llamo ese espacio la “cueva creativa”.

Enfrentamos una enorme crisis como comunidad global. Probablemente la más grande que haya vivido nuestra generación.  La pandemia generada por el COVID-19 ha motivado un cierre obligatorio de todas aquellas actividades en el planeta que congreguen a personas y que no sean estrictamente necesarias.  El mundo está en “pausa” y la recomendación de aislamiento social para evitar el contagio y la propagación del virus, pronto se convertirá en un hecho obligatorio. Así, muchos de nosotros, en diferentes partes del mundo, ya nos encontramos encerrados en nuestras casas. 

Esta situación de confinamiento probablemente no le crea un mayor problema a los escritores y a muchos creativos independientes, que en su mayoría se imponen un encierro voluntario y solitario para ejercer su oficio; claro, aparte de la angustia natural que crea el saber que es una situación impuesta por una pandemia mundial a semejanza de las que hemos leído en libros de ciencia ficción o visto en producciones cinematográficas… sólo que es en la vida real.      

Así, que visto que estaremos guardados un buen tiempo, es el momento perfecto para preguntarnos si el espacio donde escribimos tiene las características idóneas para que nuestro trabajo sea lo más fluido y creativo posible y poner manos a la obra para convertir nuestra “cueva creativa” en un espacio realmente inspirador donde la musa llegue con facilidad y seas super productivo…¡aún en tiempos de pandemia! 

Y aunque cada escritor tiene sus peculiaridades y extravagancias sobre su “espacio para la escritura”, en un artículo para el portal especializado “Writer’s & Artists” el escritor y dramaturgo Rib Davis afirma que hay ciertas condiciones que son propicias para la productividad literaria.  

Aquí compartimos algunas sugerencias, en las cuales concuerdan muchos expertos,  para que hagas los ajustes necesarios a tu espacio para escribir. 


1 Despeja tu espacio de trabajo.

El orden es probablemente lo más importante que puedes hacer para crear un espacio de trabajo más inspirador y aumentar tu productividad. El desorden pesa en nuestras mentes, ocupa espacio, disminuye nuestra motivación y bloquea la entrada de nuevas ideas y oportunidades en nuestras vidas. Si el pensamiento de poner orden es abrumador, comienza poco poco. Concéntrate en ordenar sólo una gaveta o una sección de tu escritorio, una parte de tu biblioteca, o tus archivos durante una hora diaria. Una vez logrado ese objetivo, continúa a las siguientes tareas.


2 Elimina o arregla todo lo que esté roto.

Las cosas que están rotas pueden frustrarnos, interponerse en nuestro camino y hacernos sentir mal. Afean el espacio y eso limita la creatividad. Si algo en tu oficina está roto, pregúntate si estas dispuesto a arreglarlo de inmediato. Si no, probablemente no sea muy importante o útil, por lo que es desorden.


3 Cambia los hábitos que crean desorden.


Hay que detener el desorden en su origen. Cuando lleves algo a tu espacio de trabajo, decide de inmediato qué vas a hacer con él. ¡No lo apiles en tu escritorio y pospongas la decisión para más tarde! Al decidir qué es el desorden y qué no, hazte tres preguntas: ¿Esto es útil? ¿Es esto hermoso e inspirador? ¿Esto es amado? Si la respuesta a las tres preguntas es “no”, es desorden. Si tu respuesta a alguna de las preguntas es “sí”, busca un espacio apropiado para guardar el artículo. La clave está en tomar una decisión y luego botarlo, o encontrar un lugar para ello. Además, es conveniente programar un mantenimiento del orden rutinario. Una vez que se convierta en parte de tu vida, será menos desalentadora.

4 Ancla tu propósito en tu espacio de trabajo.

Te sentirás más motivado y tendrás una perspectiva más positiva si tu propósito de escribir se refleja en tu entorno. Crea una declaración de misión o ten objetos, citas y elementos visuales que te recuerden por qué elegiste escribir.


5 Coloca los muebles en la posición de comando.

En el Feng Shui, antiguo arte chino de la colocación, la posición de comando, también conocida como la posición de poder, describe el lugar en una habitación donde una persona se siente más protegida y empoderada. El lugar más recomendable es aquel donde tengas una vista de la puerta, sin mirarla directamente, e idealmente, una pared sólida detrás de la espalda. Es natural sentirse más cómodo cuando podemos ver quién o qué se nos acerca. Colocar la silla en la posición de comando te permite concentrarte mejor, sin distraerte con lo que sucede detrás de ti. En el Feng Shui, esta posición también simboliza estar abierto a las nuevas oportunidades.


6 Elije muebles ergonómicos.

Opta por una silla de oficina que apoye tu espalda y fomente una buena postura. También asegúrate de que tu escritorio y teclado estén a una altura cómoda, reduciendo así el estrés físico y la tensión del trabajo durante largas horas.


7 Usa la iluminación adecuada

Reemplaza los bomillos fluorescentes por los de espectro completo. Los bombillos de espectro completo emulan la luz solar natural y crean una atmósfera más relajante que otros tipos de iluminación. Si no puedes cambiar los bombillos fluorescentes del techo de tu espacio de trabajo, considera apagarlas y, en su lugar, usa lámparas y luces de trabajo. La iluminación adecuada reduce la fatiga visual.


8 Abre las ventanas.

Dejar entrar la luz solar y el aire fresco eleva tu espíritu y da un impulso a tu energía. Un estudio realizado por la Agencia de Protección Ambiental encontró que la contaminación dentro de una casa podría ser de dos a cinco veces mayor que fuera de ella, incluso en grandes ciudades industrializadas. Abrir las ventanas permite la eliminación de los elementos tóxicos liberados por los equipos de oficina, productos de limpieza, alfombras,  y que entre aire fresco.


9 Reduce las distracciones.

A menudo, nuestros espacios de trabajo, especialmente si trabajamos desde casa, no son oficinas creadas especialmente para el oficio. Muchos escritores trabajan en su cocina, sala de estar, dormitorio, una habitación compartida con equipos de ejercicio, etc. No es de extrañar que tengamos dificultades para concentrarnos cuando estamos rodeados de tantas distracciones como la televisión, el equipo del gimnasio, un fregadero lleno de platos sucios o una cama vacía que nos invita a una siesta.  Si no puedes crear un espacio dedicado especialmente para escribir, ubica tu silla en una posición tal que evite cualquier distracción que desvíe la atención. 


Joseph Campbell

Debes tener una habitación y una hora más o menos al día, en la que no sepas lo que hay en los periódicos esa mañana, ni quiénes son tus amigos, las deudas que tienes, lo que alguien te debe. Este es un lugar donde simplemente puedes experimentar y sacar lo que eres y lo que podrías ser. Este es el lugar de la incubación creativa. Al principio, es posible que no ocurra nada allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, eventualmente sucederá algo.

Aprovecha el encierro y crea el ambiente ideal para que tus ideas fluyan. Después de todo, como escritor, probablemente pases mucho tiempo en tu escritorio, ¿por qué no crear un espacio donde disfrutes al máximo pasar el tiempo?

El ambiente apropiado es esencial para el desarrollo de cualquier actividad creativa, especialmente para la escritura. La música adecuada propicia el ánimo, los olores placenteros de potpourri, aceites esenciales o velas aromatizadas contribuyen a evitar el bloqueo y estimulan la productividad, como por ejemplo: el aroma a limón favorece la concentración y el estado de sosiego. Otros aromas que inspiran la creatividad incluyen la lavanda, la canela y el romero.  Y sí, también comerse un buen chocolate. 

¡Feliz encierro y mucha productividad!

Es el momento de crear tu “cueva creativa” ideal.

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