EL DESCONOCIDO HÉROE DE NOTRE DAME

 

Quiero compartir con ustedes esta crónica sobre el incendio de la Catedral de Notre Dame escrito por la politóloga y comunicadora Mar Mounier.  

Me parece excepcional por el tratamiento y el ángulo que refleja de este acontecimiento que nos ha conmovido a todos, tanto a  los que hemos visitado alguna vez la icónica catedral parisina, e igualmente a aquellos que la conocen por referencias, lecturas y clases de historia.  

No importa como la hayas conocido, el incendio de Notre Dame nos ha conmovido a todos y dará de que hablar por mucho tiempo. 

 

EL DESCONOCIDO HÉROE DE NOTRE DAME

15 de Abril del año 2019 

Caía la noche y París miraba con sorpresa y estupor el humo denso. El olor era intenso y se podía sentir kilómetros a la redonda. Los parisinos apuntaban al cielo desde todas las direcciones de la ciudad con sorpresa y horror. La gran catedral de Nuestra Señora, el EMBLEMÁTICO símbolo cristiano de la ciudad, joya arquitectónica universal construida hacía casi 800 años en el punto cero de Francia, estaba invadida por las llamas. Los bomberos se desgarraban ante la impotencia de calles congestionadas y puentes tomados por transeúntes que observaban la tragedia, aturdidos por la congoja y la frustración. Las llamaradas tragaban voraces la parte superior de “Notre Dame” con una fuerza que estremecía a todos. De pronto la “Flèche”, el símbolo del símbolo, la gran aguja de 750 toneladas y 93 metros de alto que coronó la gran catedral por 8 siglos y señalaba el centro de París a todo el planeta, caía derrotada DERRUMBADA en medio de gritos de angustia y horror. “Quelle tristesse!”

Copiosas lágrimas empezaron a asomar a través de miles de mejillas, desbordando el corazón de Francia en un sentimiento que parecía muerto pero solo estaba dormido. Fue entonces cuando una anciana emocionada, a duras penas pudo arrodillarse, unió sus arrugadas manos y mirando al cielo, con voz débil pero firme, empezó a tararear una tierna melodía, como intentando consolar y arrullar a “Nuestra Señora” ante semejante infortunio, ante la inmensidad de la tragedia. Quienes la vieron, no pudieron evitar la emoción ante un acto tan desgarrador como hermoso, muchos recordando que la misericordia de Dios siempre llega en nuestros momentos de mayor tribulación y dolor. Cayeron también de rodillas invadidos por la inercia de un corazón suplicante, imitándola. Fue así que el “Je vous Salue, Marie”, esa antigua y dulcísima canción dedicada a Nuestra Señora, empezó in crescendo a llenar todos los rincones de la ciudad, como el aroma de la rosa más hermosa en esa tarde de primavera. “María, yo te saludo, llena de Gracia”. “¡No te vayas!”. Francia, la hija preferida de la Virgen Madre así regresaba a sus brazos, entre el llanto, la desolación y la esperanza. “Sainte Marie, Mère de Dieu!” “¡No nos dejes!”. Finalmente, como si de un milagro se tratara, la vieja frase “La République est laïque, la France est catholique!” golpeaba los corazones de miles de hijos pródigos. “Amén, Amén, Aleluyah”.

Mientras, a unas calles de la tragedia, un SACERDOTE, capellán del Cuerpo de Bomberos de nombre Jean Marie Fournier, luchaba desesperado por llegar al corazón de Nuestra Señora. Conocía muy bien que la ahora destruída “Flèche” había tenido en su estructura no sólo un gallo, símbolo de Francia, sino también uno de los trozos de la Vera Cruz, unas espinas de la Corona de Jesús, además de las reliquias de San Denis y Santa Genoveva, los santos de París. Y ahora la estructura había caído entre las brasas. No podía permitir que el resto de las reliquias sagradas se perdieran. Y corrió como un loco, abriéndose paso entre la multitud, las bocinas y las luces de los camiones de bomberos, atropellando y rezando “Amada Nuestra Señora, ¡tu siervo te implora!”. El jefe del Cuerpo de Bomberos se encargaba que la restricción de no acercarse al edificio, se cumpliera. El sacerdote católico que había servido en Afganistán, consternado pero impulsado por ese eterno sentimiento de altruismo y amor que no es humano pero yace en nuestros corazones por ser un regalo divino, solo tenía en mente llegar hasta donde yacía Nuestra Señora. “Sentía” que era SU tarea y debía cumplirla, ¡cueste lo que cueste!

“¡La Cruz de Espinas de Nuestro Señor!” gritó con firmeza. El jefe de bomberos y quienes le rodeaban intentaban impedir que llevara a cabo un acto por lo demás, suicida. “El fuego está muy avanzado. ¡No sabemos si Nuestra Señora está ya en peligro de colapsar!”. “Oficial, ya estoy aquí y debo terminar mi misión”, respondió Fournier mostrando su alzacuellos con la certeza de aquel que ante el infortunio está dispuesto a dar la vida. El jefe de bomberos comprendió que nada de lo que dijera iba a hacer cambiar de idea al sacerdote, al tiempo de comprender lo que estaba en juego. Decidió entonces, que un grupo de bomberos acompañara al hombre de Dios a una de las entradas de la catedral. Al llegar, vio Fournier en el ennegrecido pórtico cerrado la escultura de la Virgen con el Niño en brazos y, supo que era una señal. Al abrir la puerta, la Gran Cruz del Altar Mayor fulgurante le enfundó fuerzas. El padre Jean Marie se movía como un autómata. “Amada Nuestra Señora, Sé mi guía entre esta oscuridad”, oraba, mientras gajos de la estructura caían incesantes sobre su cabeza. El humo le penetraba los pulmones, los ojos, los huesos. “Nuestra Señora, ¡tiéndeme tu mano!”. Descendió sin pensar casi cayendo por unas escaleras de piedra inundadas de tinieblas. Llegó a la pequeña recámara y tanteando, la alcanzó. Tomó entre sus manos la Sagrada Corona de Espinas de Cristo y la apretó muy fuerte contra su pecho. Corrió. Se tropezó. Cayó. A tientas y casi sin fuerzas, se arrastró hasta la nave principal y nuevamente la Gran Cruz, incólume y resplandeciente, iluminó el camino que lo llevó directo hacia al Santísimo Sacramento. Caminó de prisa aun apretando en su pecho la rescatada reliquia más importante de la cristiandad. Luego, tomó el copón de oro, tembloroso, lo besó y entre lágrimas corrió hacia la salida, entre las chispas que caían del techo a punto de colapsar. “Gracias Nuestra Señora. Ave María Purísima!”. El alma le estallaba de emoción. Había salvado el corazón de Nuestra Señora: la Corona de Espinas del Amado Hijo Redimido y el Santísimo Sacramento del Hijo Vivo, en plena Semana Santa.

Horas después, sentado en una acera, escuchó a un oficial decir: “se ha salvado la estructura. ¡Reconstruiremos a Nuestra Señora!”. Y finalmente, el buen padre Fournier, se echó a llorar.

 


Mar Mounier es una politóloga, comunicadora política e investigadora de origen peruano.  Pueden seguirla en @elhigadodemarita en Tweeter.


 

 

 

 

¿QUIEN ES JEAN MARIE FOURNIER ?

Jean Marie Fournier, de 54 años, es el sacerdote capellán del Cuerpo de Bomberos de París. Es un veterano militar que habiendo servido como capellán en el ejército francés, se unió al clero del arzobispado castrense en 2004 y estuvo durante 7 años en misiones con el ejército por todo el mundo, incluida la guerra de Irak. Sobrevivió milagrosamente a un ataque en Afganistán en el que los insurgentes segaron la vida de 10 soldados franceses. 

No es la primera vez que el padre Fournier se convierte en el héroe de Francia en medio de la desgracia. El pasado 13 de noviembre de 2015, entró en la sala Bataclan en París,  inmediatamente después de que un grupo de terroristas del Estado Islámico asesinaran a 89 personas. Allí rezó ante los fallecidos y acompañó a las víctimas y sus familias en los primeros momentos de la tragedia. 


 

 

En nuestro próximo encuentro les cuento como el escritor  francés Victor Hugo salvo la Catedral de Notre Dame con su obra  Nuestra Señora de París  llamando poderosamente la atención de la sociedad francesa para que en 1845 se aprobara una ley para restaurar la catedral y salvarla como el soñó.

 


 

Cada cara, cada piedra del venerable monumento es no sólo una página de la historia de su país, sino también una página de la historia de la ciencia del arte.

 

 

Extracto de la obra Nuestra Señora de París

 

¡Yo estuve ahi!

 


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PARTE III

Caminar por las calles de Albi es como viajar en el tiempo a través de las culturas celta, románica, occitana y medieval, hasta llegar al arte de la bohemia parisina que se exhibe entre los contrafuertes de los palacios y las iglesias.  Podrías quedarte para siempre paseando por sus calles rojas, rosadas, ámbar, todas de ladrillo, disfrutando sus bistrots y cafés al aire libre y comprando arte en sus galerías del Siglo XXI.

Para quedarse… el tiempo  no alcanza.

 

La casa del inquisidor

El “Palais de la Berbie” con su imponente torre de “Saint-Michel”  fue la máxima expresión del poder temporal de los obispos de la Iglesia Católica de la época.  Esta imponente construcción medieval presume de ser una de las más antiguas de Francia, pero sobre todo puede presumir de su magnífico presente.

En el corazón del centro histórico de la ciudad, el “Palais de la Berbie”, catalogado como monumento histórico, constituye uno de los conjuntos episcopales mejor conservado de Francia.

Su edificación, que comenzó en el año 1228, tomó 78 años, tres obispos de Albi participaron en su construcción  y en ese lapso, hubo 17 papas de la Iglesia Católica. Oficialmente se considera que su construcción culminó en 1306.

Su nombre proviene de la palabra occitana bisbia, convertida primero en verbie y luego en berbie,  que significa obispo.

Hasta comienzos del Siglo XIII, es decir hasta alrededor del año 1205, los obispos de Albi, tuvieron como residencia un conjunto de casas cercanas a la Catedral romana existente en la villa, que le prestaban los canónigos.

 

 

Los constructores

1228 – 1254

Durand de Beaucaire

Al finalizar las Cruzadas Albigenses, los obispos católicos aprovechan la decadencia y eventual desaparición de los vizcondes de Trencavel, quienes habían sido los señores feudales de Albi por más de tres siglos, y reorganizan a su conveniencia la recolección de los impuestos a los ciudadanos.

Este enriquecimiento repentino brinda le oportunidad al obispo Durand de Beaucaire para demostrar su poderío a través de la construcción de una nueva residencia para el clero. Ésta consta de una sala feudal o sala de actos,  a la que se agrega una torre; al oeste se edifica la Torre Saint-Michel de dos niveles, destinada al tribunal y a las prisiones eclesiásticas de la Inquisición.  Beaucaire estuvo al frente de la edificación durante 25 años.

1254 – 1271

Bernard de Combret 

 

El obispo Bernard de Combret terminará la obra de su predecesor confiriéndole al Palacio su aspecto de ciudadela. Conecta las antiguas instalaciones entre sí.

Temiendo por su seguridad y en un enfrentamiento político con el poder real de la corona de Francia, que apoya las reivindicaciones de la Comuna de Albi, causando importantes  revueltas populares, ordena edificar murallas más sofisticadas del lado del palacio que colinda con la villa, dejando intacto la fachada de la ribera del río Tarn, que constituye una “defensa” natural.  El obispo Bernard de Combret considera a la ciudadanía su principal adversario. Su gestión frente al “Palais de la Berbie” dura 17 años.

1276 – 1308

Bernard de Castanet  

 

El famoso inquisidor, Bernard de Castanet, obispo de combate, considerado “soldado del papado”, es designado y consagrado como obispo por el primer papa dominico, Inocente V.  Pasa a ser obispo de Albi para “restaurar el orden en las almas y en el clero”, según registran las crónicas.

Bajo su obispado comienza la construcción de la imponente  “cathédrale Sainte-Cécile”. Albi se convierte en ciudad episcopal y Castanet establece en su diócesis una auténtica monarquí­a eclesiástica.

Los trabajos del “Palais de la Berbie” bajo el obispado de Bernard de Castanet se realizan en paralelo a la edificación de la nueva “cathédrale Sainte-Cécile”.

El carácter ambicioso y autoritario del obispo hace desatar contra él la cólera real de la corona francesa y el odio de los albigenses. Éste, que teme por su seguridad, refuerza aún más la edificación. Se construye la Torre Mage, compuesta por: la antigua Torre Saint-Michel que acoge la capilla privada del obispo, la sala oficial y una nueva torre, nombrada la Torre Saint-Catherine, que se convierte en la residencia oficial del obispo.

La antigua residencia, la “Vieille Berbie”, se convierte en el tribunal eclesiástico de la Inquisición. Castanet es nombrado Inquisidor de Albi  y Vice-Inquisidor de Francia.

La fortificación de Bernard de Castanet se refuerza con dos contrafuertes hemisféricos en el lado de los jardines. Por último, lanza dos cortinas en el oeste y en el este, que descienden las escarpas hacia el río, creando así nuevas dependencias del Palacio y permitiendo una posible huída hacia el Tarn.

Treinta y dos años permaneció Bernard de Castanet en el “Palais de la Berbie”, entre 1276 y 1308. En el año 1307 es acusado de asesinato, negligencia pastoral y crueldad extrema en el ejercicio de la justicia, pero no es juzgado y simplemente lo trasladan para convertirse en obispo de  Le Puy-en-Velay.

 

 

Durante el periodo de 1309 a 1474 el “Palais de la Berbie” no sufre mayores modificaciones ni cambios notables en su organización a excepción de una cortina que cierra el sistema defensivo a orillas del Tarn, entre las torres edificadas por Bernard de Castenet.

Del lado de la ciudad, se dispone una nueva portería con un terraplén bastionado. La Gran Peste Negra y la Guerra de los Cien Años cercenan el poderío y los ingresos de los obispos católicos.

 

1474 – 1503

Louis d ́Amboise

 

Aunque el periodo de construcción del “Palais de la Berbie” culmina oficialmente en el año 1306, el obispo Louis d´Amboise introduce en el palacio la corriente del Renacimiento, considerada una modernización.

Edifica su propia residencia al este del Palacio, sobre la muralla de Castanet. Ésta consta de una serie de apartamentos, la Torre d ́Amboise remodelada, así como una galería edificada sobre la cortina. Además, facilita el acceso a la Torre Mage por una escalera de caracol desde el mismo patio.

Los prelados que se sucedieron del Renacimiento al siglo XVIII transforman el “Palais de la Berbie”  en un palacio de recreo con salones de gala y jardines a la francesa.


1676  –  1687

Hyacinthe Serroni

Los jardines del  palais

Mención aparte merecen los  jardines del “Palais de la Berbie”, colgados sobre la ribera del río Tarn.  Son un verdadero espectáculo que cambian su semblanza de acuerdo a la época del año.  Puedes contemplarlos desde las alturas, asomándote por las ventanas del palacio y luego paseando por sus caminerías, que una vez fueron las murallas del palacio construidas en la época medieval.

En 1678, bajo el reinado de Lui­s XIV,  Hyacinthe Serroni es nombrado como el primer arzobispo de Albi y bajo su mandato los jardines, al estilo francés renacentista, son construidos en el corral del palacio.

Para ello se disponen de las terrazas y contraterrazas y se construyen  escaleras de piedra con largas y nobles balaustradas con escudos de armas. Más tarde convirtió las cortinas Norte y Oeste en paseos. Son derribados los muros de contención que bordean el río para crear caminerías recreativas.

Este sacerdote de la iglesia católica, que fue además diplomático y mayor de la naval francesa, permaneció como arzobispo de Albi en el “Palais de la Berbie” hasta  su muerte en el año 1687.

 

En el Siglo XIX

Con la Revolución Francesa y el Imperio, el “Palais de la Berbie”, ahora catalogado como un edificio de interés nacional, se convierte en museo de historia natural, de arte y de antigüedades.

En 1823, se levanta la sede episcopal de Albi y se emprenden los trabajos de restauración; en 1862 se registran como monumentos históricos de la nación francesa la Capilla Notre-Dame y los Salones de Lude y de Bernis.

En 1905, la ley de separación de bienes de la iglesia y del estado permitió transformar el “Palais de la Berbie”  de residencia de los obispos en museo de arte e historia.

 

 

 

 

 

 

 

Después de muchos años fueron derrumbadas las fortificaciones y el “Palais de la Berbie” pasó a ser propiedad del ayuntamiento y en los primeros años del siglo XX se construyeron salones, bibliotecas y auditorios. Más tarde fue transformado en el Museo de Toulouse-Lautrec.

 


Puedes leer la historia completa de la evolución del “Palais de la Berbie”  en este link: http://www.museetoulouselautrec.net/el-palacio-de-la-berbie-y-sus-jardines.html

 


El “Musee Toulouse-Lautrec”

 

Las paredes del “Palais de la Berbie”, testigo durante siglos de una estricta moral clerical, acogen hoy mujeres de vida licenciosa, bailarinas de cabaret y otros personajes surgidos del pincel del hijo pródigo de la ciudad: Henri de Toulouse-Lautrec. El palacio aloja el museo del artista, nacido en Albi,  en el que se exponen sus pinturas, dibujos y litografías.

 

 

 

 

 

 

 

Las galerías Toulouse-Lautrec se inauguraron en el “Palais de la Berbie” en el año 1922 gracias al legado excepcional del conde y de la condesa de Toulouse-Lautrec.

El museo que alberga la mayor colección del genial artista postimpresionista,  con más de mil piezas, entre las cuales se hallan sus retratos de prostitutas y sus  carteles más conocidos. Se pueden ver 210 pinturas, 600 dibujos e innumerables carteles y litografías de Toulouse Lautrec, además de otras obras notables de Georges de la Tour, Matisse, Bonnard, Dufy, Rodin y otros maestros franceses.

 

El “Musee Toulouse-Lautrec”  es hoy el mejor embajador de la ciudad de Albi y recibe cada año más de 160,000 visitantes, colocándolo entre los primeros museos de la región.


 

Puedes visitar la página del “Musee Toulouse-Lautrec” en este link y conocer todas sus actividades.

http://www.museetoulouselautrec.net/inicio.124.html

 

 

 

¿ Quién fue  ?

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, pintor, grabador y dibujante francés nació en Albi, en 1864 en el seno de una importante familia aristocrática del sur de Francia.

Sus padres, Alphonse de Toulouse-Lautrec-Monfa y la Condesa Adèle Tapié de Celeyran eran primos en primer grado. Fue un matrimonio entre miembros de una misma casa, lo cual era una práctica común en la aristocracia francesa de la época, a fin de proteger los patrimonios.

Como consecuencia de la consanguinidad de sus padres, Henri padeció una enfermedad que afectaba el desarrollo de los huesos llamada picnodisostosis y que se le empezó a manifestar en 1874, a los diez años.

En el año 1878 sufrió la rotura de su fémur izquierdo, al año siguiente la del derecho, razón por la cual sus piernas sufrieron un desarrollo anormal a causa de la enfermedad congénita que le provocaba falta de calcio. Conservó un torso normal pero las piernas no le crecieron proporcionalmente. Apenas medía 1.50 mts en su edad adulta.

En relación con otros pintores de su tiempo, la vida de Henri Toulouse-Lautrec tiene mucho de excepcional, con avatares que determinaron de forma decisiva muchos de los planteamientos de su pintura.

Sus habilidades para el dibujo fueron estimuladas desde la infancia por su tío, el conde Charles de Toulouse-Lautrec. En 1878 ingresa al taller de René Princeteau, pintor de temas militares y ecuestres. Posteriormente se formó en las academias de los pintores  Bonnat y Cormon.

En 1885 abre su propio taller en Montmartre y desde entonces se dedicó a la creación pictórica, integrándose plenamente en el ambiente artístico parisino que en aquella época buscaba por diversos medios la superación del impresionismo.

Se relacionó, entre otros creadores, con Van Gogh, Pierre Bonnard y Paul Gauguin, y de este último tomó algunos rasgos estilísticos, como el uso de los contornos pronunciados. Pero las obras que más influyeron en su peculiar estilo fueron las de Degas y las estampas japonesas ukiyo-e.

Hombre muy responsable de su trabajo, acudía puntualmente a su taller todas las mañanas, lo cual no le impidió llevar una vida disoluta, en el ambiente bohemio de Montmartre, donde frecuentó cafés cantantes, teatros, prostíbulos y salas de baile. Estos ambientes constituyen, de hecho, lo más peculiar de su creación artística, en la que sus protagonistas más entrañables son bailarinas de cancán y personajes de circo.

En los cabarets del distrito parisino de Montmartre, como el Moulin Rouge, atrajo con su ingenio e hizo amistad con un grupo de artistas e intelectuales entre los que se encontraban el escritor irlandés Oscar Wilde, el pintor holandés Vincent van Gogh y el cantante francés Yvette Guilbert.

Visitante asiduo del teatro, el circo y los burdeles, plasmó en retratos y bocetos los recuerdos e impresiones de los lugares y de sus personajes.

Ejemplos son La Goulue entrando en el Moulin Rouge (1892, Museo Toulouse-Lautrec, Albi), Jane Avril entrando en el Moulin Rouge (1892, Courtland Gallery, Londres) y En el salón de la calle des Moulins (1894, Museo Toulouse-Lautrec, Albi).

Su afición al alcohol deterioró su salud y desde 1897 padeció manías, depresiones y ataques de parálisis en las piernas y en un costado del cuerpo. Ese año, sufriendo delírium trémens disparó a las paredes de su casa tratando de matar arañas imaginarias.

Todo esto no le impidió seguir pintando hasta que en 1899 fue internado en un sanatorio mental, donde realizó una colección de pinturas sobre el circo.

Abandonó su taller en Montmartre para refugiarse con su madre en el Castillo de Malromé, propiedad de la familia, donde murió, a los treinta y seis años,  el 9 de septiembre de 1901.

 

 

 

 

 

Puedes leer su biografía completa en este link.

http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=toulouse-lautrec-henri-marie-raymond

 

 


Los carteles más famosos
de Toulouse-Lautrec
expuestos en el museo.

 


Conoce más acerca de Albi,  “ciudad de arte y de historia” en nuestras crónicas anteriores:

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2017/06/23/albi-la-ciudad-de-los-cataros-el-color-indigo-y-toulouse-lautrec-1/

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2017/07/02/albi-la-ciudad-de-los-cataros-el-color-indigo-y-toulouse-lautrec-2/


¡Yo estuve ahí!


Enlaces relacionados:

https://www.albi-tourisme.fr/fr

http://www.cite-episcopale-albi.fr/?lang=fr

http://america.france.fr/es/descubre/midi-pyrenees

www.tourisme-tarn.com/es

Los bancos elevados de The High Line

High Line forum.skyscraperpage.com

The High Line de New York City, es un parque urbano enclavado en las alturas de los antiguos rieles de una línea ferroviaria,  bautizado como “la alfombra voladora”,  que se ha convertido en el Central Park de las nuevas generaciones. Es uno de los lugares más originales que he visitado en mi recorrido por el mundo.

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Tiene unos fantásticos bancos de madera, con variadísimos diseños, desde donde puedes disfrutar la vista de la dinámica ciudad o del sereno río Hudson. Los hay para todos los gustos.

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The High Line 5 by IMarie Núñez

Es un parque de verano construido sobre los viejos rieles de lo que fue la línea de ferrocarriles The New York Central Railroad.

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Elevado a diez metros de altura, The High Line recorre el oeste de la Isla de Manhattan, en paralelo al río Hudson. Esta vía férrea se utilizó entre 1930 y 1980, para transportar mercancías a lo largo de la Décima Avenida en la zona industrial de NYC, conocida como el “Meat Packing Distric” en el renombrado barrio de Chelsea, para entonces una importante zona industrial de la ciudad  por su cercanía al río.

Pues bien, esas viajas vías abandonadas por el progreso,  que sobrevivieron como un esqueleto inmóvil sobre las calles de Manhattan, son ahora un original parque en las alturas, gracias a la iniciativa de los arquitectos Joshua David y Robert Hamonnd, quienes pusieron en marcha el grupo Friends of the High Line  con la intención de rescatar esta reliquia de la próspera historia industrial neoyorquina.

                              The High Line 21 by IMarie Núñez   The High Line 20 by IMarie Núñez

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Las obras para su rehabilitación como un espacio urbano inspirado en el concepto de “agri-tectura”, una tendencia que fusiona aspectos de la agricultura y la arquitectura,  se iniciaron en el año 2006. La primera fase del parque se inauguró en el año 2009 y en la actualidad llega hasta la Calle 34, con una longitud de 2.33 kilómetros.

Durante todo su recorrido el parque The High Line está repleto de bancos para sentarse o tumbarse, siendo un espacio al aire libre que ha adquirido fama a la hora de tomar el sol en los meses de verano en New York.

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Las caminerías, con un paisajismo muy original sobre los antiguos rieles del tren,  le dan un ambiente refrescante a esta maravillosa propuesta urbana. Su vegetación es un homenaje a las mismas plantas silvestres,  que crecieron en las vías abandonadas antes de su restauración.

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Este parque público que se eleva por encima de las avenidas del cotizado barrio de  Chelsea,  ofrece a sus visitante  una perspectiva diferente de la  ciudad.

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En su recorrido hay muchísimos cafecitos y bistrots donde disfrutar un snack , un refrescante te, o una vino bien frío, y muchísimos charquitos refrescantes para remojar los pies recalentados después de tanto caminar.

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RUTAS PARA LLEGAR AL PARQUE

El parque The High Line tiene acceso por transporte público desde muchísimos sitios de la ciudad, ya sea por metro o por autobús.

Mapa para LLegar

 

 

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Ilustración Tania Tovar Torres,

 

 

 

 

 

 

Ilustraciónes del parque The High Line  de Tania Tovar Torres

 


 

ACCESOS AL PARQUE THE HIGH LINE

The High Line 10 by IMarie Núñez

Cuenta con más de once accesos a lo  largo de sus 2.33 kilometros. Algunos de ellos tienen ascensores, otros escaleras y otros rampas para discapacitados. Puede accederse desde los siguientes puntos de la ciudad.

Washington St. at Gansevoort St. (+ elevador)
14th St.  al Este de 10th Ave. (+elevador)
16th St. en la  10th Ave. (+elevador, entrada mas cercana al área gastronómica)
18th St. al Oeste de 10th Ave.
20th St.  al Oeste de 10th Ave.
23rd St. (+elevador)
26th St.
28th St.
30th St. (+ elevador)
30th St. en 11th Avenue
34th St. en 12th Avenue (+ rampa)

 


Ilustracion Tania Tovar Torres

Ilustraciónes del parque The High Line  de Tania Tovar Torres


 PLANO DEL PARQUE

Plano del High Line


The High Line 24 by IMarie Núñez

HORARIOS DEL PARQUE 

Dic 1 a Mar 31: 7:00 AM – 7:00 PM

Abr 1 a May 31: 7:00 AM – 10:00 PM

Jun 1 a Sept 30: 7:00 AM – 11:00 PM

Oct 1 a Nov 30: 7:00 AM – 10:00 PM

Si vas a la Gran Manzana, debes dedicarle un día a esta zona del Oeste de la ciudad. Hay muchísimas actividades que hacer, incluyendo visitar el Meat Packing Distric, donde se encuentra el famoso Chelsea Market, convertido hoy en un espacio gourmet incomparable con todo tipo de restaurantes y muchísims tienditas de artículos de cocina y gastronomía.

The High Line 26 by IMarie Núñez

 

Fotos de IMarie Núñez –  Foto aérea de The High Line:  forum.skyscraperpage.com – Ilustraciónes del parque The High Line  de Tania Tovar Torres

 

 

La Sainte Chapelle: Un Relicario

Crónicas de Viajes

La Sainte Chapelle

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Fachada de La Sainte Chapelle. Photo by IMarie Nuñez


La Sainte Chapelle, también conocida como la “Capilla Real de la Île de la Cité”, se encuentra en el centro de la ciudad de París, muy cerca del Barrio Latino. Es una de las obras arquitectónicas cumbre del periodo radiante de la arquitectura gótica, construida por mandato del rey Luis IX de Francia.

Considerada como un enorme relicario, ya que su construcción tuvo el propósito de  albergar las reliquias adquiridas por el rey francés a Balduino II, el último emperador latino de Constantinopla.

El hijo de Blanca de Castilla y sucesor del rey Luis VIII, fue canonizado en 1297 como San Luis Rey de Francia.

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Vitrales de La Sainte Chapelle. Photos by IMarie Núñez

La historia de la Sainte Chapelle comienza en 1241, cuando fueron llevadas a Francia, desde Siria y Constantinopla, la corona de espinas, parte de la cruz, el hierro de la lanza, la esponja y otras reliquias del martirio de Jesucristo, adquiridas por el piadoso rey.  Fue el último rey europeo que emprendió el camino de Las Cruzadas contra los musulmanes, primero entre 1248 y 1254 en la Séptima Cruzada y luego  en 1270 en la Octava Cruzada, durante la cual muere, el 25 de Agosto de 1270 en Túnez, a consecuencia de la disentería, al igual que su padre el rey Luis VIII.

ST CHAPELLE by IMarie

El rey Luis IX acudió a recibir personalmente estas reliquias de manos del Emperador Balduino II, y entro en París con ellas, descalzo, depositándolas provisionalmente en la Capilla de San Nicolás en el palacio real hasta tanto se construyera una capilla digna de tan importante reliquias. La construcción de la Sainte Chapelle, presumida a cargo de Pierre de Montreuil, se realizó en un tiempo récord para esa época:  entre 1242 a 1248.

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Durante la Revolución Francesa fue saqueada y muchas de sus reliquias desaparecieron. Es considerada Monumento Nacional de Francia y sobresale por sus imponentes e inspiradores vitrales, de los cuales al menos un tercio de ellos son originales de la época de su construcción, hacen mas de  800 años.

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La Saint Chapelle se encuentra adyacente al Palacio  de Justicia y muy cerca de La Conciergerie. Se puede  llegar en Metro. La estación más cercana es Cité de la línea 4.  Alternativamente también se puede llegar a la estación Chatelet, al norte, del otro lado del Senna y cruzar el puente para llegar a La Sainte Chapelle.  Es una caminata divina como sólo se disfruta en París.

Palacio de Justicia Paris by IMarie

Entrada al Palacio de Justicia. Photo by IMarie Núñez


En el camino te encontraras con la Place Saint Michel, construida en 1855 por mandato de Napoleón III,  con su fuente monumental que data de 1860.

Place Sainte Michel.

Place Sainte Michel2 by IMarie

Fuente de la Place Sainte Michel. Photos by IMarie Núñez

Place Sainte Michel3 by IMarie


Durante la mayor parte del año hay conciertos en la Sainte Chapelle. Puedes disfrutar de las obras de Vivaldi, Bach o Mozart interpretadas por las mejores orquestas de Francia en un ambiente inigualable, rodeado de siglos de historia.

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Vista aérea de París desde La Torre Eiffel.

Visita París…

conocerás el pasado,

entenderás el presente,

 te prepararás para el futuro.


¡Yo estuve ahí! 

“P A R I S bien vale una Misa”.

ST CHAPELLE3 by IMarie

Vitrales de la Sainte Chapelle, París. Foto IMarie Núñez


Enrique IV de Navarra quiso ser Rey de Francia, pero topó con el impedimento de que él no era católico. Entonces, pronunció su célebre frase: “París bien vale una misa”, indicando con ello que estaba dispuesto a convertirse al catolicismo para que le dejasen acceder al trono francés. Así fue, y que cierto es.

El Hospital de los Inválido, donde esta enterrado Napoleón, El Museo del Louvre, La  Basílica de El Sagrado Corazón, La Torre Eiffel, El Arco del Triunfo, Notre Dame, el Moulin Rouge, Montmartre el barrio de los bohemios y los artistas, El Teatro de la Opera, la Cité de Músic, El Barrio Latino…los croissants, las crepes, el pate, el vino …La Avenue Montaigne, la moda, los perfumes… la vida !

Palabra mágica… Paris !  La ciudad luz !…la Ville de Lumiere, nombre que debe a su  trayectoria como epicentro de las artes y la educación,  pero también, y tal vez por el mismo motivo, a su adopción muy temprana de la iluminación urbana.  La verdad que una vez que la conoces, siempre sueñas con volver. La pasión que despierta París no tiene comparación.

Paris tiene un algo de misterio, de historia, de profundidad, de lamentos y oscuridad, de almas perdidas en las revoluciones y en las pestes…de decadencia nostálgica, que siempre va dejando algo en la memoria colectiva que la hace diferente.  Te impregna, aunque no lo sepas, cuando respiras su aire.  Su atmósfera te contamina. Respiras la nostalgia y las vives aunque no quieras !


HOY ofrezcamos una oración

por todas esas almas,

víctimas de esa nueva peste del Siglo 21:

el terrorismo.

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