El arte de regalar un libro

Cuando regalamos un libro, obsequiamos algo que perdura para siempre, porque una vez leído, se convierte en parte de la persona a quien se lo regalamos. Lo que ese lector aprendió, sentió, pensó y asimiló se queda con él para siempre.

A quien se le obsequia un libro se le da la oportunidad de vivir a plenitud. Cada párrafo leído les brindará momentos de pasión, alegría, tristeza, inquietud, de imaginación y de silencio. Por eso es tan difícil olvidarse de quien lo regala.

Otorgamos a quien lo recibe nuestro voto de confianza, estima y seguridad por todo lo que puede aportar al leerlo. Le agradecemos su contribución a la cultura y su ejemplo a las generaciones futuras, pues cuando un niño ve leer a sus padres se motiva a hacerlo también.

Significa compartir una experiencia inigualable, sin fronteras ni barreras de ningún tipo. Significa dar la posibilidad a esa persona de emocionarse con lo que tú lo has hecho y quizás por qué no cambiar su perspectiva de las cosas. Entender, empatizar, descubrir, emocionarnos, ser héroes o bandidos, todo eso lo puedes regalar envuelto en un papel de colores a través de un libro

Pero ademas, es un gesto que trasciende, porque siempre hay quien preste o regale un libro que una vez le regalaron, y se convierte en una cadena interminable de experiencias y conocimientos.

Regalar un libro es un acto personal y delicado que tiene en cuenta al otro. Un acto de seducción: uno espera que quien lo recibe sea conquistado por ese texto pero también por el hecho de haberlo elegido especialmente para esa persona.

Regalar un libro es obsequiar algo íntimo y quienes regalamos libros  a menudo sabemos que no es una elección que se pueda hacer a la ligera, sin pensar.  Es un acto personal y delicado.

Asi que aquí te dejamos unas recomendaciones de los mejores libros para regalar estas Navidades .

 

Los 10 mejores libros para regalar a una mujer

 

 

Descubre los mejores libros para regalar a una mujer de la mano de Alice Walker, Isabel Allende, Beverly Swerling, David Safier y otros tantos autores.

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Los 10 mejores libros para regalar a una amiga

 

Lisa See, Olivia Goldsmith o Candace Bushnell plasman en sus historias la importancia de la amistad. Pero no sólo las mujeres escriben libros para un público femenino. Descubre, también, las obras de Federico Moccia y Markus Zusak.

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Los 10 mejores libros para regalar a tu hombre

 

 

Descubre los mejores libros para regalar a tu hombre de la mano de Hemingway, Scott Fritzgerald, Banks, Neil Gaiman, Bradbury, Burgess, le Carré, Reverte, Pierre Vilar y Javier Cercas.

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Los 10 mejores libros para regalar a un amigo

 

 

Con Mario Vargas Llosa, Charles Bukowski, José Saramago o Neil Gaiman acertarás seguro. Descubre, además, los 10 mejores libros para regalar a un amigo de la mano de escritores como Carlos Ruíz Zafón, Luis Piedrahita, Alfred López, Javier Santaolalla, Pau Donés y Xavier Güell.

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DE ANAÏS NIN

 

CUANDO QUEDAS ATRAPADO EN LA DESTRUCCIóN,
DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN.

 

Anaïs Nin

 

Biografía

 

Crónicas Culinarias: Manzanitas

 

 

 

Hoy,  me he vuelto a encontrar con Alice B, Toklas en el espacio de la alquimia de mi cocina. Un break de la cotidianidad que tanto nos agobia.

 

Me detuve en un párrafo de su libro «The Alice B. Toklas Cookbook», donde cuenta sus aventuras, junto con Gertrude Stein, como voluntarias durante la Primera Guerra Mundial, de la AFFW, el American Fund for French Wounded, una organización humanitaria para distribución de medicamentos en los hospitales de campaña de la Cruz Roja en Francia durante el conflicto bélico. Narra los esfuerzos que hacían debido a la ocupación y la guerra y la solidaridad que tenían con las personas que estaban en el frente de batalla.

» (…) Había un racionamiento muy severo de carne, huevos, mantequilla y del gas y la electricidad. Una pequeña reserva de carbón y velas surtidas, apenás nos proporcionaban luz y calor. Lográbamos mucho con muy poco, lo cual nos permitió invitar a comer a un grupo de voluntarios y enfermeras que se encontraban de receso en París».

 

 

“The Alice B. Toklas Cook Book” es el fruto de cientos de horas en la cocina, en los mercados populares o campesinos y en huertos caseros. Abarca desde las más inventivas propuestas culinarias para sus singulares invitados parisinos, hasta las más creativas recetas para sobrellevar la austeridad de dos guerras mundiales y sus secuelas en un lapso más o  menos de 30 años. (1914 a 1945).

Puedes conseguir el libro en Amazon: https://www.amazon.com/dp/0061995363/ref=rdr_ext_tmb.

 

  No botábamos nada…pero absolutamente nada, viviendo en una guerra y en un país ocupado.

 

 

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Manzanitas «pochas»

 

Después de extraviar un par de manzanas por varias semanas porque terminarón guardadas en la gaveta equivocada de la nevera, las rescaté. Quería usarlas para prepararme un yogurt con manzana y pasitas.

Cuando las corté, ambas estaban pasadas por dentro. Lloré. Con el precio de las manzanas y con lo que me gustan decidí que era inadmisible ni siquiera considerar desecharlas, así que resolví inventar algo con ellas inmediatamente, antes de que fuera imposible recuperarlas.

Esto fue lo que hice: 


Corta las manzanas en cuatro partes y luego en cuadritos como de un centímetro con cáscara y todo. Sólo quítale aquellas partes que puedan tener mojo. Ponlas en un sartén profundo con un poco de mantequilla o margarina. Rociálas con canela en polvo. También puedes ponerle una rama gruesa de canela. Salteálas hasta que estén más o menos doraditas.

Como yo no consumo azúcar desde hace muchos años, uso stevia cuando quiero endulzar algo.  Así que aparte, haz un melado ligero de stevia y añádelo a las mezcla. Deben quedar como 3 dedos de líquido por encima de las manzanas.

Yo compro la stevia seca al granel en los mercados populares o en las manicerías. Aquí te dejo un link para que aprendas como hacer agua de stevia: http://www.ehowenespanol.com/preparar-liquido-stevia-como_2571/   

Cocina las manzanas a fuego súper, súper lento. Lo más lento posible, pero que hagan burbujitas. Esto es slow cooking de verdad, verdad y deben cocinarse al menos 1 hora. Asegúrate de que siempre tengan líquido. Si se secan héchale más agua de stevia. Cuando la melaza esté espesa, añade unas pasitas y cocina un rato más.

Déjalas enfriar y guardálas refrigeradas en frascos de vidrio.  También se pueden congelar. Duran un montón de tiempo. Entre más días pasan, más sabrosas se ponen. Las últimas que te comes son las mejores.

Con ellas puedes preparar muchísimos platos: mini tartaletas o quiches, mezclarlas con yogurt, desayunar con tostadas o hacer un bello postre con topping de crema o helado y nueces… y para de contar. Solo tu imaginación es el límite.

 

En estos días regalé un frasco a una amiga que cumplía años. Fue un éxito.  A la gente le encanta que le hagan regalitos gastronómicos.

De paso, si compras las manzanas ya maduras en los mercados populares te cuestan una cuarta parte de su precio regular y no tienes que esperar a que se te pudra una fruta tan costosa. Yo generalmente hago seis manzanas de una vez.

Así qué no las botes

 

 

Si quieres saber más sobre Alice B. Toklas puedes hacerlo aquí:

 

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2015/10/26/la-mente-creativa/

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2017/04/29/cronicas-culinarias/

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2015/11/10/quien-fue-alice-b-toklas/