Balzac, café hasta la muerte

En honor a la verdad, de todos los escritores que a lo largo de la historia tuvieron una apasionada relación con el café, Honoré de Balzac fue el más extremista de todos.  

El escritor francés, nació en Tours el 20 de mayo de 1799, el mismo año en que concluyó la Revolución Francesa a causa de la llegada al poder de Napoleón Bonaparte. 

Balzac no sólo tomaba una inmensa cantidad de tazas de café al día, que lo acompañaban a lo largo de sus maratónicas jornadas de trabajo de más de 15 horas, sino que también masticaba granos enteros de café, crudos. Además, llevaba con él  los granos molidos en sus frecuentes veladas para preparárselo a gusto. Se dice que con frecuencia masticaba granos de café sin agua, en ayuna. Su favorito era el café turco. Balzac, además, era un sibarita.

 

En 1839 publica el ensayo Tratado de excitantes modernos, donde se refiere a sus investigaciones sobre los efectos del café y de otros energizantes, con los cuales experimentaba en su propio organismo.  En esta obra, deja bien claro como el café era capaz de estimular la creatividad y como influía en su excéntrica rutina de trabajo: Balzac solía irse a la cama a la seis de la tarde, se levantaba alrededor de la una de la madrugada y escribía hasta las seis de la tarde del día siguiente. 

 

Balzac describe así sus sensaciones:

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“El café acaricia la boca y la garganta y pone todas las fuerzas en movimiento: las ideas se precipitan como batallones en un gran ejército de batalla, el combate empieza, los recuerdos se despliegan como un estandarte. La caballería ligera se lanza a una soberbia galopada, la artillería de la lógica avanza con sus razonamientos y sus encadenamientos impecables. Las frases ingeniosas parten como balas certeras. Los personajes toman forma y se destacan. La pluma se desliza por el papel, el combate, la lucha, llega a una violencia extrema y luego muere bajo un mar de tinta negro como un auténtico campo de batalla que se oscurece en una nube de pólvora”.


La Comedia Humana

 

Gracias a su talento y a su pasión por el café, que el mismo describe como una gran influencia en su vida, Honoré de Balzac dejó un legado de más de 150 obras literarias entre las cuales La comedia humana es probablemente la más emblemática y uno de los mayores proyectos narrativos de la historia de la literatura. Son 137 novelas e historias interconectadas que retratan la sociedad francesa entre 1815 y 1830 y que se deben no solo a la popularidad del autor como escritor por entregas, sino también a la constante necesidad de dinero que lo acuciaba. 


Balzac Cafe

Ilustración de Honore de Balzac cenando en un bistro del Barrio Latino en París, publicado en el semanario francés La Cuisine des Familles. 1905. Imagen © Stefano Bianchetti/Corbis

 

El autor, que llevaba una vida bastante disipada, apremiado por las deudas, dedicaba su vida a escribir para poder pagar las facturas y cuando terminaba una obra, se dedicaba a grandes festines gastronómico, pues era un conocedor de la buena mesa y un gran gourmet, con habilidad para la crítica y la recomendación de los restaurantes y cafés que frecuentaba.

 

 

 

La poción mágica de Balzac

Ingesta de café durante la época en que escribió La Comedia Humana.
  •  entre 17 y 25 tazas por día
  • una taza cada 17 minutos durante las noches de trabajo
  • un sobre de 250 gR de café al día
  • entre 60 y 90 kilogramos al año
  • entre  162 000  Y 243 000 tazas al año 
  • entre 19 000 Y 29 000 litros de infusión de café
  • entre 1,6 Y 2,5 toneladas de granos de café
  • entre  21,4 y 40,7 kilogramos de cafeína

Durante la escritura de cualquiera de sus obras, Balzac consumía un promedio de:
  • 251 litros de café lo cual equivaldría a
  • 2 090 tazas, ó 86 sobres de 250g. 

El consumo de café promedio anual de Balzac era 
  • 20 a 30 veces mayor que el de un parisino común en 1847
  • 10 a 15 veces mayor que el promedio de un francés en los tiempos actuales.  

 

El Blend de Balzac

El 20 de mayo de 1839, celebrando sus 40 años y la publicación de Tratado de excitantes modernos, Balzac estrenó su propia mezcla de café, que bautizó  “Honoré de Balzac, Paris 1839”, la histórica mezcla que el consumía en ese momento.

El consumo de café de Balzac era bastante ecléctico, sus preferencias se inclinaban a una mezcla de colores. La fuente más comúnmente citada es la biografía de Léon Gozlan, titulada Balzac in slippers o Balzac en pantuflas que narra: “el café estaba compuesto por tres tipos de granos: bourbón, martinique y mocha”.  (Balzac chez lui, León Gozlan, 1862)

Las referencias a la mezcla del café de Balzac que aparecen en la biografía de Gozlan están respaldadas por varias facturas conservadas en la Colección Lovenjoul, en particular una factura de 1832 que abarca un período de ocho meses, pagadera a M. Le Baron de Balzac, que menciona con frecuencia la compra de café de Martinica, variedades Mocha y Bourbon.

 

 

En 1828, el Código Gourmand, publicado por su amigo, el periodista, historiador y editor, Horace Raisson, recomendó una mezcla compuesta por una parte Green Martinique, una parte Bourbon y una parte Mocha.

 

 

 

En el mismo período, el French Gastronome, editado por el propio Honoré de Balzac, hizo la siguiente recomendación: “Después de realizar nuestros propios experimentos de cientos de maneras, finalmente hemos establecido el siguiente método, que presentamos oficialmente: Asamos por separado, nosotros mismos, una parte de granos Martinica Verde, una parte de Bourbon y otra de Mocha “.

En 1846, el Manual del Café Amateur, que se estableció como una referencia con respecto al café, recomendó la mezcla de estos tres cafés en las mismas proporciones.

 

 

 

 

Si sientes pasión por el café y eres curioso, puedes visitar la excelente página, Cafés D’Histoires donde además de conocer al detalle los rituales de Balzac a la hora de preparar su famoso café “Honoré de Balzac, Paris 1839”, puedes comprarlo. Si navegas por ahí verás las cafeteras que utilizaba para preparar la infusión y las tazas donde se tomaba; puedes comprar la mezcla y prepararte tu propio café al estilo Honoré de Balzac, y disfrutarlo mientras lees la biografía de Steven Zweig, Balzac. Es probablemente, unas de las mejores obras del autor austriaco. Una biografía para leer, no sólo por el biografiado, Balzac, sino también por el biógrafo: Zweig.   (Balzac, Editorial Jackson, 1948).

Además, que como lectores, tengamos la suerte de su publicación se debe al editor y amigo de Zweig, Richard Friedenthal, quien recibió el manuscrito por correo en Londres con algunas indicaciones generales que el escritor le envió, días antes de suicidarse, junto a su esposa, en Brasil en 1942.

 

TOMADO DEL BLOG

http://www.leeporgusto.com

Lecturas de madrugada: La biografía de la bestia

A fines del año pasado me pidieron que escriba sobre uno de los más grandes novelistas del siglo XIX. Acepté el encargo sin dudarlo, porque desde hacía buen tiempo quería escribir sobre Balzac. Aunque el proyecto de la revista, en la que saldría el artículo, no se concretó, el proceso de su escritura hizo que me reencontrara con algunas novelas del narrador francés. Acababa de releer El primo Pons y no sentía otra cosa que no fuera inmensa gratitud y rendida admiración. Qué manera de cerrar el ciclo novelístico de La comedia humana. Pasaron algunas semanas de la relectura y seguía preso del ánimo balzaciano, entonces busqué entre los anaqueles de mi biblioteca el libro que me acompañaría en los próximos días, libro que iba a excluir a las novelas y ensayos que estaba leyendo. Una biografía escrita por un A1. Porque solo un A1 podía biografiar a Balzac. Por eso me gustan las biografías monumentales: Balzac (Editorial Jackson, 1948) del austriaco Stefan Zweig.

En poco más quinientas páginas, Zweig nos muestra la radiografía de su ídolo tal y como era: egocéntrico, desaseado, huachafo, enamoradizo, oportunista, mala leche. Para Zweig, “La bestia que escribía” Balzac era un arribista sin remedio. Y contra lo que muchos escritores puedan pensar del oficio narrativo del francés, este no lo concebía como una actividad sagrada, la escritura no le significaba un destino, sino el único camino para escalar socialmente. Nuestro escritor fue un hombre que vivió endeudado, además, tenía el trauma de no haber asimilado sus raíces. Deseaba ser tratado como un noble, como un integrante conspicuo de la alta sociedad gala. Para ello, había que salir de pobre y guiado por ese fin es que escribía endiabladamente, cobrando por adelantado para despilfarrar inmediatamente lo cobrado. Dormía poco y escribía literalmente dopado debido a los litros de café que bebía. De a pocos empezó a forjarse una fama de buen escritor, por lo tanto, tenía seguidores y seguidoras, entre estas, una dama de abolengo y fortuna con la que termina casándose. En principio, ese era parte de su plan, casarse con una señorona y seguir escribiendo y publicando hasta ser totalmente aceptado. Pero de la misma forma en que Balzac se entregaba a la creación de sus novelas, ese mismo ahínco lo ponía en las mujeres. A Balzac no le gustaba su mujer, al mayor novelista del XIX no le podía gustar una sola mujer. Para Zweig, Balzac era un soberano hormonal que muy bien pudo escribir un diario de pornógrafo, al punto que especula que el número de sus amantes es apenas superado por el número de hojas que utilizó para escribir. Empero, nuestro ídolo hormonal se enamoró, se enamoró de la señora Hanska, a la que le envío miles de cartas, en las que se hacía pasar como un incomprendido por la sociedad, de artista entregado a la sublime labor creativa que lo llevaba a rehuir de los placeres carnales. Balzac amó a la señora Hanska, pero ella no supo respetar la memoria de quien la amó y por la que hubiera dejado de lado esa empresa que lo hacía producir novelas a niveles industriales.

(…) Balzac es la cumbre literaria de Stefan Zweig, cumbre a la que le dedicó quince años de investigación. Ahora, esta publicación bien puede ser un milagro literario. El editor, y también amigo, de Zweig, Richard Friedenthal, dudó hasta el último instante en meter la biografía a la imprenta. Zweig nunca le aseguró que se trataba de la versión final, puesto que horas después de enviarle a Londres un sobre con indicaciones generales del manuscrito, el austriaco y su esposa habían decidido suicidarse en Brasil. Friedenthal no supo qué hacer. Felizmente, la perplejidad le duró dos semanas, puesto que ordenó los capítulos, suprimió redundancias y editó Balzac para la posteridad.

Puedes leer el artículo completo de Gabriel Ruíz Ortega aquí:

http://www.leeporgusto.com/lecturas-de-madrugada-la-biografia-de-la-bestia/

Honoré de Balzac es considerado como un gran retratista de la sociedad donde vivió, que supo trascender la mera descripción en sus novelas, para impregnarlas de una especie de “suprarrealismo” y es uno de los principales exponentes del realismo literario. 

Vivió poco en comparación con sus colegas Voltaire y Goethe, con quienes tenía en común una pasión desbordada por el café, probablemente debido a su estilo de vida y murió  joven, a los 51 años en París el 18 de agosto de 1850.

Sus restos descansan en el Cementerio de Père Lachaise, en París, y su espíritu está siempre presente en el Monumento a Balzac, situada entre los bulevares de Raspail y Montparnasse en Paris. 

El Balzac de Rodin

En 1897, cuarenta y siete años después de la muerte de Balzac,  el escultor frances, Auguste Rodin diseñó un monumento revolucionario, tras seis laboriosos años. Desprovisto de los atributos habituales del escritor (butaca, pluma, libro…), su Balzac es menos un retrato que una poderosa evocación del genio visionario, cuya mirada domina el mundo, del creador inspirado envuelto en su bata de monje que vestía para escribir. La obra, demasiado innovadora para la época,  fue un escándalo, al ser mostrado en 1898 y su encargo se anuló. Rodin jamás llegó a ver su monumento vaciado en bronce.

Considerado el padre de la escultura moderna, Rodin rompió con el canon académico que imperaba en Francia en el siglo XIX y su concepción del arte  dio paso a una nueva etapa en el ámbito de la escultura.

Cuando Rodin murió, el concepto de la escultura había sido redefinido como “algo que imita la vida a través de la amplificación y exageración del todo”.

http://www.musee-rodin.fr/es/colecciones/esculturas/monumento-balzac

Rodin

Auguste Rodin

 

 

 

 

 


También puedes leer:

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2018/09/06/escritores-que-amaron-el-cafe-voltaire/

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2018/09/14/goethe-y-la-cafeina/

 


 

Goethe y la cafeína

 

Goethe en la campiña romana es un óleo sobre lienzo realizado por el pintor y grabador alemán Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1787), Städel Museum Frankfurt am Main, Alemania.

Aunque la historia siempre lo reconocerá como uno de los padres del romanticismo, y uno de los exponentes más brillantes y prolíficos de la literatura alemana del siglo XIX, la gran ilusión de Johann Wolfgang Goethe fue que  el mundo de la ciencia lo valorase como científico, algo que nunca sucedió a pesar de que dedicó años a investigar la luz y los colores, estudió mineralogía, botánica y descubrió el hueso intermaxilar de los vertebrados. Además, fue el propulsor del descubrimiento de la cafeína. 

Nació en el seno de una familia burguesa en Frankfurt el 28 de agosto de 1749. Su padre Johann Caspar Goethe, fue un abogado y consejero imperial que se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo, bajo la máxima de “no perder el tiempo en lo más mínimo”.  Sus vinculaciones familiares lo conectaron desde muy joven con el patriciado urbano y la vida política de su época.

De inteligencia superdotada y al extremo curioso, experimentó en muchos campos y acumuló una inmensa cultura, estudiando lenguas y derecho.  Aunque sus inclinaciones eran hacia el arte y nunca dejó de cultivar el dibujo,  al tiempo que escribía sus primeros poemas, se interesó por otras ramas del conocimiento como la geología, la química y la medicina.

SU PASIÓN POR EL CAFÉ

Goethe era un verdadero apasionado del café y curioso como era se tomó muy en serio su estudio por los efectos que la bebida le causaban.

En un encuentro con el joven científico Friedlieb Ferdinand Runge, al que había invitado a su hogar para que le revelara los resultados de un experimento que realizaba Runge con extracto de belladona sobre su propio gato, le instó a analizar unos granos de café para descubrir qué propiedades escondían. Runge logró identificar la cafeína en su laboratorio, por lo que históricamente se le considera el responsable de su descubrimiento.

Friedlieb Ferdinand Runge, Getty Image


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     A ti te debo todo mi vigor, pasión sin tasa,  

débote, inclinación, culto y locura.

Johann Wolfgang Goethe

 


 

Con una generosa actividad literaria en todos los géneros, sus obras más memorables son Los sufrimientos del  joven Werther (1774), obra que causó furor en toda Europa y que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimiento que estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo; Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795), novela de formación que influiría notablemente en la literatura alemana posterior; el poemario  Elegías Romanas (1795);  Fausto (1808), en la que trabajaría hasta su muerte; en ella, la recreación del mito literario del pacto del sabio con el diablo sirve a una amplia alegoría de la humanidad.

Ingresó a la Masonería en 1783, a los 34 años. En 1830, dos años antes de su muerte, Goethe compuso el poema Para la fiesta de San Juan en celebración a su cincuentenario como miembro de la masonería, la cual tuvo una gran influencia en su obra, especialmente en Fausto.

Murió a los 83 años en Weimar, Alemania el  22 de marzo de 1832.


Te encantará leer su biografía aquí:

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/goethe.htm


 

 

Si quieres saber más sobre este fascinante personaje, puedes pasearte por la obra del celebre biógrafo alemán Rüdiger Safranski, Goethe, la vida como una obra de arte.  En ella Safranski muestra lo interesante, y ejemplar, que hubo en Goethe como autor y persona. Sin aportar nada nuevo sobre los hechos vitales de Goethe, archiconocidos, ofrece una visión fresca del personaje, alejada de prejuicios interpretativos. Safranski ha puesto empeño en resaltar el carácter y los avatares del alma de Goethe. Se esmera en describirnos la intimidad del hombre con sus ansias de vida, verdad y libertad. Curioso es que tamaña personalidad dijera que nunca había sido “feliz”, y ésta es una paradoja que tratará de explicar Safrasnki en su obra.

https://www.amazon.com/Goethe-Life-as-Work-Art/dp/0871404907

https://www.casadellibro.com/libro-goethe-la-vida-como-obra-de-arte/9788490661079/2524991

 

 

 

La Editorial Sexto Piso recientemente publicó una nueva edición de Las penas del joven Werther, novela que narra la historia de un joven que se ha enamorado de una mujer a punto de casarse con otro; ella se casa y siguen siendo amigos, pero él se desespera y se pega un tiro. Hasta ese desenlace fatal, asistimos atónitos a un relato que cautiva por su modernidad. Werther es una obra redonda y fue un éxito de ventas por lo atrevido de sus ideas: amor sin cortapisas, crítica de las convenciones hipócritas, elogio de la vida libre de quien huye de los cargos de funcionario y demás osadías del joven Werther con su melena al viento en época de pelucas empolvadas.

http://sextopiso.mx/esp/item/265/191/las-penas-del-joven-werther

 

 

 

 

 

 

Y para aquellos que sientan curiosidad por la historia del descubrimiento de la cafeína en 1819 por Friedlieb Runge, un joven médico alemán, como resultado de su encuentro con el ya septuagenario Goethe, pueden pasearse por El mundo de la cafeína. La ciencia y la cultura en torno a la droga más popular del mundo (Winberg, Bennett Alan y Boniie K. Bealer, FCE, 2012). Esta publicación puede bajarse del portal del Fondo de Cultura Económica de México.

 

 

www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros…/publication.pdf

 

 

 

 

Escritores que amaron el café: Voltaire

 

El idilio entre el café y la literatura ha existido desde que se cruzaron en la historia. A veces ha sido la musa, otras el combustible para las ideas, y en ocasiones ha creado el espacio ideal para famosas tertulias y encuentros.  Sin duda, a los escritores les gusta el café… ¡les gusta mucho!  Las estadísticas relacionadas con los bebedores de café y ciertos profesionales dejan claro que los escritores son uno de sus principales consumidores.  La historia nos brinda testimonio de destacados literatos que llevaron su pasión por el café al extremo.  Aquí te contamos algunas de ellas.  Hoy, hablamos de Voltaire.

 

La pasión de Voltaire

 

François-Marie Arouet mejor conocido por todos como Voltaire, nació en París el 21 de noviembre de 1694. Poeta, dramaturgo, filósofo y escritor, talentoso y extravagante, Voltaire fue el enfant terrible de un siglo efervescente en el que triunfaban la razón y el debate de ideas y destacó como una de las más emblemáticas figuras de la Ilustración. 

 

Dios, el fanatismo, las supersticiones, la condición femenina, el amor, la moral… muchos de los debates que nos interesan en este primer tercio del siglo XXI estaban ya presentes en este espíritu ilustrado del siglo XVIII.  Buena parte de los fundamentos de la Revolución Francesa fueron inspirados en su filosofía.

Voltaire fue además, uno de los adictos al café más famosos de la historia. Todas sus biografías resaltan que  tomaba más de sesenta tazas de café al día.  ¡60!

 

Voltaire alza la mano en una tertulia del Café Procope. Pintura de Henri Gervex, Escena de café (1877), Detroit Institute of Arts.

Voltaire escribió una obra especialmente vasta y además de beber café en esas enormes cantidades, también frecuentaba los cafés parisinos donde sostenía prolíficas tertulias sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad.

 

 

En 1746, a los 52 años, Luis XV le nombra historiógrafo real e ingresa como miembro de la Academia Francesa en la que ocupó el asiento número 33. 

A pesar de que su doctor de cabecera le advertía que su adicción al café lo mataría, Voltaire vivió hasta los 83 años y murió en 30 de mayo de 1778 en París.  Entre sus citas más recordadas es lo que él replicaba a su médico: “Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo”.

 


Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo.

 


 

 

Los estudiosos de Voltaire afirman que su obra más escandalosa fue Cartas filosóficas o Cartas inglesas (1734). También destacan la novela corta Cándido o el optimismo (1759), una de sus obras maestras; Tratado de la tolerancia (1763) y el Diccionario filosófico (1764).


 

Te encantará leer su biografía aquí.

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/voltaire.htm

 


En honor a su pasión

 

Cientos de cafés alrededor del mundo llevan su nombre en homenaje a su apasionada relación con una taza de café, y aún se conservan algunos en la París moderna que tuvieron el gusto de tenerlo entre sus más ilustres visitantes. 

 


El Café Procope

Café Procope, París, número 13 de la rue de Fossés-Saint-Germain, actualmente rue de l’Annciene Comédie.

Fundado en 1686, veinte años después de la llegada del café a la corte de Francia, el siciliano Francesco Procopio Dei Coltelli tuvo la genial idea de abrir un establecimiento donde se probaría este brebaje en sociedad, cerca de Saint-Germain-des-Prés, París. Con la instalación de la recién creada Comédie Française en la misma calle, pronto el café se convirtió en el lugar de encuentro del mundo del espectáculo y las artes. Voltaire y Rousseau eran visitantes habituales y dicen las “leyendas del café” que Diderot concibió entre sus paredes su Encyclopédie.

Si vas a París, puedes visitar el Café Procope e imaginarte como fueron las tertulias. Entérate aquí, cómo era vivir en París durante la época de Voltaire. Una lectura deliciosa.

El Pais Viajes


 

Y si el personaje te atrapa, el libro Un café con Voltaire de Louis Bériot publicado por Arpa Editores brinda un retrato en movimiento del filósofo más carismático de su tiempo hecho de ficción y realidad, ideas y actos, filosofía y literatura.

Puedes enterarte aquí:

https://arpaeditores.com/products/un-cafe-con-voltaire

 


¿QUÉ ES EL CAFÉ?

 

Originario de Etiopía y la península arábiga su consumo es generalizado en Europa y América. Su compuesto principal, la cafeína, es una sustancia psicoactiva con importantes efectos sobre nuestro sistema nervioso y, en los últimos tiempos, ha sido objeto de numerosos estudios científicos. Uno de los más recientes estudios publicado en  The  Annals of Internal Medicine con fecha de julio de 2017 revela que tomar tres tazas de café al día reduce el riesgo de muerte. 

Puedes leer el informe completo aquí:  


BENEFICIOS DEL CAFÉ

Ayuda a tu cerebro

Los estudios revelan que el café mejora determinadas funciones cognitivas. La cafeína bloquea la adenosina y hace que aumenten la dopamina y la norepinefrina acelerando las funciones cerebrales. De esta forma ayuda a nuestra memoria e incluso mejora el estado de ánimo.


Combate el deterioro cognitivo

También ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas. Ciertos estudios han demostrado que las personas que consumen café regularmente tienen un 60% menos de posibilidades de padecer enfermedades como el Alzheimer y Párkinson.


Mejora el rendimiento físico

La cafeína también aumenta los niveles de adrenalina de nuestro cuerpo. Esta sustancia prepara al organismo para asumir un esfuerzo físico, por eso muchos atletas consumen café de forma regular. El café mejora el rendimiento y disminuye la sensación de fatiga.


Tiene cualidades nutritivas

Está demostrado que el café es una gran fuente de antioxidantes. Aporta grandes nutrientes al organismo: vitamina B5, magnesio, vitamina B12 y potasio.


Es bueno para el hígado

Según un reciente estudio de la Universidad de Southampton, tomar 1 taza de café diaria reduce en un 25% el riesgo de cirrosis. Si el consumo se aumenta a 4 tazas de café al día las probabilidades de padecer esta enfermedad se reduce hasta en un 65%.


Es una aliado contra la depresión

Es de gran ayuda para las personas que tienen tendencias depresivas. Se ha demostrado que la cafeína bloquea a las moléculas responsables del estrés y se ha observado que previene que dicho estrés derive en una depresión.


Es bueno para el corazón

Se ha llegado a la conclusión de que la cafeina reduce el riesgo de sufrir un infarto. El café reduce el calcio en las arterias coronarias minimizando las posibilidades de que se produzca un infarto del miocardio.

 

 

 

UNA TAZA DE CAFE CONTIENE:

6 % de Vitamina B5
11%  de Vitamina B2
2%  de Niacina y Tiamina
3%  de Potasio y Magnesio
Mas antioxidantes que las frutas y verduraS

 

 

¡Toma café!

 

 

Canción de Navidad

 El cuento más querido de Charles Dickens

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“A Christmas Carol”  o Canción de Navidad de Charles Dickens es probablemente el libro de cuentos de Navidad más querido de todas las generaciones desde su aparición en 1843.

 

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Publicado durante la época victoriana, un momento en el cual existía una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas, que durante muchos años habían sido prohibidas por los reinados protestantes, unida a la introducción de nuevas costumbres como los árboles de Navidad y las tarjetas de felicitaciones, el libro de Dickens se convirtió en un éxito universal, que aun ocupa un espacio privilegiado en los corazones de quienes celebran la Navidad.

 

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La reina Victoria el principe Alberto, grandes promotores de la Navidad.

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A mediados del siglo XIX, un interés nostálgico por las antiguas tradiciones navideñas recorrió la Inglaterra victoriana tras la publicación de tres influyentes obras: Some Ancient Christmas Carols (1822), de Davies Gilbert; The Book of Christmas (1837), de Thomas Kibble Hervey; y Selection of Christmas Carols, Ancient and Modern (1833), de William Sandys.

Este interés fue estimulado también por el príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, de origen alemán quien popularizó el árbol de Navidad alemán tras su matrimonio con la reina en 1841, la primera tarjeta navideña en 1843 y un resurgimiento del canto de los clásicos villancicos conocidos como  christmas carols.

 

La primera tarjeta de Navidad

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1843

La primera tarjeta de Navidad fue diseñada por el artista John Callcott Horsley en 1843, para Sir Henry Cole. Muestra a una familia, de clase alta, brindando y disfrutando de una fiesta de Navidad. Se imprimieron 2.050 tarjetas que se vendieron por un chelín cada una. Ahora figura entre los objetos más buscados por los coleccionistas.


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Charles Dickens a los 30 años en 1842, época en la que escribio Canción de Navidad.

Las inspiraciones de Dickens para escribir Canción de Navidad fueron muchas y variadas, pero las principales fueron las tristes y humillantes experiencias de su infancia, su simpatía por los pobres y varios relatos navideños y cuentos de hadas y fantasmas propios de la época.

Dickens abogaba por una actitud más benévola y caritativa con los niños, pues las condiciones en la era victoriana les eran muy adversas. La prostitución, la mendicidad, el maltrato a los obreros, el hacinamiento de las ciudades a consecuencia de la industrialización del país y el colonialismo británico en el mundo tuvieron una fuerte influencia en toda su obra literaria. Fue muy crítico denunciando la miseria y las duras condiciones de las clases bajas y obreras en aquél mundo cambiante de la industrialización del Siglo XIX en Inglaterra, donde las diferencias sociales eran crueles y abismales.

Aunque las tristes experiencias de su niñez no aparecen directamente narradas en la obra, sus sentimientos contradictorios hacia su padre son la principal inspiración del personaje central de la obra Ebenezer Scrooge.

 

Ilustraciones originales de

Canción de Navidad

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Las ilustraciones originales de Canción de Navidad fueron realizadas por el  conocido caricaturista e ilustrador inglés John Leech. Fue muy popular por su trabajo en la revista Punch, una publicación humorística que combinada sátiras verbales y gráficas con comedia social ligera.

 

 

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La novela de Dickens fue una de las principales influencias en el resurgimiento de las viejas tradiciones navideñas en Inglaterra. A la vez que transmitía imágenes y sentimientos de optimismo, alegría, calidez y vida, también  presentaba elementos de oscuridad, desesperanza, frialdad, tristeza y muerte.  El propio protagonista, Scrooge, es la personificación del invierno y, al igual que el invierno, es sucedido por la primavera y el resurgimiento de la vida, el corazón duro, frío y triste de Scrooge es restaurado a la alegría y la buena voluntad.

 

A pesar de su infancia pobre, Dickens realmente amaba la Navidad.  Él creció con todas esas tradiciones y luego las trasladó a su propia familia.  Era famoso por realizar divertidos trucos de magia para asombrar a sus hijos y a otros espectadores en las fiestas y reuniones sociales navideñas”  dice Louise Price, curadora del Museo Charles Dickens en Londres.

 

 


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Charles Dickens escribió y publicó Canción de Navidad en 1843 a los 31 años, en respuesta a un informe del gobierno británico sobre la gravedad del trabajo infantil en el país.  Estaba muy conmovido y furioso por la situación y como primera reacción consideró escribir un panfleto utilizando su vasta experiencia como periodista político. Pero cambió de parecer y escribió a un amigo diciendo: “En lugar de un panfleto escribiré algo en Navidad que tendrá 20 veces más fuerza”.

Ese mismo año Dickens visitó a su hermana en Manchester y aprovechó para encontrarse con representantes de organizaciones de caridad que ayudaban a las clases más desposeídas en esa ciudad industrial. También en 1843 recorrió los colegios más pobres de Londres, conocidos como “ragged schools” dedicados a educar a los jóvenes huérfanos o abandonados y sin ningún tipo de recursos de la capital inglesa. Quedó terriblemente impactado por sus condiciones.

 

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El resultado de esa fuerte experiencia fue Canción de Navidad. La novela corta fue un éxito desde que vio la luz. Publicada el 17 de diciembre, seis días antes de la Navidad de 1843, las primeras 6.000 copias se vendieron antes de la víspera de Navidad.

 

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Colección de estampillas conmemorativas del 150 Aniversario de la publicación de Canción de Navidad, emitidas por el Royal Mail en el año 2011.

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¿ QUIÉN FUE ?

Charles Dickens nacío el 7 de Febrero de 1812, en Portsmouth, Hampshire, en el Reino Unido. Su padre, John Dickens, era oficinista de la Pagaduría de la Armada en el arsenal del puerto de Portsmouth. Un hombre que vivía más allá de sus posibilidades, con una vida llena de despilfarro, que arrastró deudas hasta ser encarcelado y sumió a su familia en la mendicidad.

Casa en donde nacio Charles Dickens en 1812 en Portsmouth, Inglaterra

Su madre, Elizabeth Barrow era un mujer de clase media inglesa. La familia se traslada a Londres y luego a Kent cuando él tiene 5 años. Charles no recibió educación formal hasta la edad de 9 años, hecho que posteriormente le reprocharían sus críticos, al considerar su formación en exceso autodidáctica. A esa edad, después de acudir a una escuela en Rome Lane, estudió cultura en la escuela de William Gile, un graduado en Oxford. Pasaba el tiempo fuera de su casa, leyendo vorazmente.

screen-shot-2016-12-16-at-2-05-39-amEn 1823, contando con 11 años, su familia se instala en Camden Town, uno de los suburbios más pobres de Londres.  Aunque sus primeros años parecen haber sido una época idílica, él se describía como un “niño muy pequeño y no especialmente cuidado”. También hablaría de su extremo patetismo y de su memoria fotográfica de personas y eventos, que le ayudaron a trasladar la realidad a la ficción en sus obras, ocupando un espacio destacado en la escuela realista de la literatura inglesa.

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En 1824, su padre es denunciado por impago de deudas y encarcelado en la famosa prisión de deudores de Marshalsea. La mayor parte de la familia se traslada a vivir a la cárcel con el padre debido a una modalidad de la época que permitía a la familia del moroso compartir su celda. Charles se ve obligado a dejar la escuela, empeñar su amada colección de libros y buscar un alojamiento cercano. Fue acogido en una casa pensión de Little College Street y acudía los domingos a visitar a su padre en la prisión. Apenas contaba con 11 años.

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En 1824, al cumplir los 12 años, la edad permitida para el trabajo infantil en la Inglaterra de la Revolución Industrial, inmediatamente la familia lo envía a trabajar a Warren’s Boot-blacking Factory, una fábrica de betún para calzado, propiedad de un familiar de su madre, ubicada cerca de la actual estación ferroviaria Charing Cross de Londres. El joven Dickens tenía un profundo sentimiento de clase y superioridad intelectual y se sentía terriblemente  incómodo rodeado de obreros que se referían a él como “el joven caballero”. Trabajaba jornadas de 10 horas en unas condiciones atroces, en un espacio invadido por roedores, pegando etiquetas en los botes de betún para calzado; ganaba seis chelines semanales. Con este dinero, debía pagar su hospedaje y ayudaba económicamente a la familia, la mayoría de la cual aún vivía con su padre que permanecía encarcelado.

Después de algunos meses, su familia logra trasladar su vivienda fuera de la prisión de Marshalsea, pero su situación económica no mejoró hasta que al morir la abuela materna de Charles, la familia recibió una herencia de 450 libras con las cuales pagaron la deuda para que el padre pudiera salir de la cárcel.

Sin embargo, su madre no retira a Charles de forma inmediata de la compañía. Dickens nunca olvidaría su empeño de obligarle a permanecer trabajando en la fábrica, lo cual lo entristecía y humillaba aún más, perdiendo la esperanza de poder recuperar alguna vez su antigua y feliz vida. Fue durante este terrible periodo de su infancia que Dickens observó la situación de los niños en los lugares más pobres de Londres y presenció las  injusticias sociales que sufrían, viviéndolas en carne propia.

Dickens amaba y demonizaba a su padre al mismo tiempo y fue este conflicto psicológico el que inspiró la existencia de dos personalidades distintas en Scrooge en Canción de Navidad: un Scrooge frío, egoísta y avaricioso y otro benévolo, generoso y amable.

Estas vivencias marcarían su vida como escritor. Dedicaría gran parte de su obra a denunciar las condiciones deplorables bajo las cuales sobrevivían las clases proletarias. En su novela David Copperfield, juzgada como su trabajo más autobiográfico, escribió: “Yo no recibía ningún consejo, ningún apoyo, ningún estímulo, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera recordar. ¡Cuánto deseaba ir al cielo!”.

Dikens JovenNuevamente, con la intervención de su madre, a los 15 años, en 1827, consigue un trabajo como pasante en el bufete de los procuradores Ellis & Blackmore y después de un tiempo se convierte en taquígrafo judicial.

En 1828 comienza a colaborar como reportero en el Doctor’s Commons, también conocido como “La Escuela de Civiles”, una destacada asociación de abogados especializados en derecho civil en  Londres. Luego, desde 1832 y hasta 1834, trabajó como cronista parlamanetario para el diario vespertino The True Sun. 

En 1834 lo contrata el The Morning Chronicle, un diario abiertamente identificado con el partido político Whigs, de tendencia liberal, quienes promulgaron la abolición de la esclavitud tanto en el Reino como en las Colonias; y dieron emancipacion religiosa a los católicos, eliminando las grandes restricciones de credo de la época. Dickens se desempeña como reportero para informar sobre los debates parlamentarios, viajando través del país cubriendo las campañas electorales, iniciándose en su larga y fructífera trayectoria como periodista político.  Tenía 22 años y fue su primer empleo estable.

En 1836 sus artículos en forma de esbozos literarios que habían ido apareciendo en distintas publicaciones desde 1833, se editan formando el primer volumen de Sketches by Boz  y que dio paso a la publicación de las primeras entregas de Los papeles póstumos del club Pickwick, su primera novela, inicialmente publicada por entregas durante los años 1836 a 1837, cada una de ellas convirtiéndose en un acontecimiento literario. Dickens continuó contribuyendo y editando diarios durante gran parte de su vida.

Los textos de Dickens fueron sumamente populares y leídos extensamente. Definido como “el novelista de la vida popular inglesa”, denunció en sus obras la realidad social de su época, reflejando la estratificación de la sociedad victoriana. Le gustaba empatizar con las gentes más comunes y mostraba cierto escepticismo por la familia burguesa. Buscó alfabetizar a sus lectores promoviendo el hábito de la lectura con su modalidad de fascículos. Sus novelas se publicaban por capítulos y se distribuían por correo en formato de folletines.

 

Más que literato, fue un agudo reportero capaz de penetrar en el alma del pueblo y exhibir las miserias de su tiempo, sin pena ni morbo, con infinita piedad.

 

 

 

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Charles DIckens leyendo a dos de sus hijas en el patio de su casa de Gad’s Hill Place, fotografiado por Robert Hindry

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En 1856, su popularidad y el éxito obtenido por sus novelas le permitierón comprar Gad’s Hill Place. Esta gran casa ubicada en Higham, Kent, tenía un especial significado para el escritor, ya que de niño, sumido en la pobreza y la tristeza, había caminado por sus cercanías soñando con habitarla algún día.  Había sido el lugar en donde se habían desarrollado algunas escenas de la primera parte del Enrique IV de Shakespeare, conexión literaria que complacía a Dickens. Esa fue su última morada.

Su gran best seller fue David Copperfield, su octava novela, del cual llegó a vender más de  100,000 ejemplares en muy poco tiempo. Fue también el primer escritor en utilizar la palabra detective en sus novelas. David Copperfield fue publicada por entregas en 1849 y en forma de libro en 1850.

charles_dickens_circa_1860Fascinado con el teatro como un escape del mundo real, durante los últimos años de su vida Charles Dickens dedicó mucho de su tiempo a las lecturas públicas de sus  novelas más amadas. Estas presentaciones eran muy esperadas entre sus seguidores y lectores. Los espectáculos de lectura itinerantes eran extremadamente populares y el 2 de diciembre de 1867 Dickens hizo su primera lectura pública en los Estados Unidos, en un teatro de Nueva York.

Los largos viajes, el esfuerzo y la pasión que imprimía a estas lecturas, con voces individualizadas para sus personajes, contribuyó mucho al deterioro de su salud y quizás también, en parte,  a su muerte prematura a los 58 años.

Charles Dickens muere el 9 de junio de 1870 en su casa de Gad’s Hill Place.

Está sepultado en la “Esquina de los Poetas” de la Abadía de Westminster.


 A su muerte circuló un epitafio impreso que decía:
36063-410-550

Charles Dickens, 1958,  por Herbert Walkins, National Portrait Gallery, London.

Fue simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido;
con su muerte, el mundo ha perdido a uno de los más
grandes escritores ingleses. 

 

 

El gran  sueño de Charles Dickens fue el de ser libre y lo consiguió siendo escritor. Solo comparado con William Shakespeare, es considerado el mayor exponente de la literatura inglesa.

Fotografía de Bettmann Corbis.75052-004-c210a8e0

 

Para los verdaderamente curiosos

manuscrito

Puedes acceder al manuscrito original de Canción de Navidad

en este link:

http://www.fadedpage.com/showbook.php?pid=20091008


La Biblioteca de Marilyn

 

Cuando revisas la iconografía de Marilyn Monroe, además de las tomas de rubia sexy de Hollywood y de sus famosos desnudos, encontrarás una gran cantidad de fotografías de ella con un libro entre las manos.

Y es que Marilyn realmente era una asidua lectora y poseía una importante biblioteca con más de 400 volúmenes en los que hacía anotaciones al margen. Sus conocidos han contado que la actriz dedicaba gran parte de su tiempo libre a la lectura. También que la novela y la poesía eran sus géneros favoritos.

Se sabe que hizo cursos de literatura en la UCLA (University of California, Los Angeles, USA). Entre sus autores favoritos estaban James Joyce, Walt Whitman, Heinrich Heine, Saul Bellow y Carl Sandburg.

Tenia una estrecha amistad con los escritores Truman Capote y Isak Dinesen, pues en la época cuando vivía en New York,  frecuentaban los mismos círculos sociales de la Gran Manzana.

Marilyn Monroe estuvo casada con el dramaturgo y escritor americano Arthur Miller, a quien conoció en 1951 y con quien contrajo matrimonio cinco años más tarde. Fue su segundo matrimonio y estuvo casada con el hasta 1961, un año antes de su muerte por suicidio.

Con Arthur Miller

Solía escribir pequeños textos en diarios y libretas y también poesía. En una ocasión después de la muerte de la actriz, Miller declaró en una entrevista que Marilyn había sido “una poetisa callejera que habría querido recitar sus versos a una multitud ávida de arrancarle la ropa”.

Después de su muerte en 1962, las posesiones de Marilyn Monroe pasaron a la custodia de Lee Strasberg, su maestro de actuación y fundador del mítico Actor’s Studio de New York, con quien tenía una estrecha relación y a quien dejó como su único heredero.

En 1999, treinta y seis años después de su muerte, la viuda de Lee Strasberg, conjuntamente con la famosa casa inglesa Christie’s, subastaron las reliquias de la actriz, entre las cuales se encontraba su biblioteca. Los fondos fueron destinados a beneficio de una asociación caritativa para escritores necesitados.

 

Un rápido vistazo a los títulos de los catálogos de la subasta nos revela qué tipo de libros le interesaban a Marilyn.

El conjunto reúne biografías, narrativa norteamericana, rusa y francesa, antologías, libros sobre arte, obras clásicas, psicología, libros de sátira y humor, textos dramáticos y literatura de viajes, además de muchos de sus guiones.

Así, sabemos que en sus estantes Marilyn tenía el Ulises de James Joyce y Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, obras de Poe, Wilde, Chéjov, Proust, Pushkin, Flaubert, Khalil Gibran y Bertrand Russell, y otros textos como La impotencia sexual en el hombre de Leonard Paul Wershub o Cuidados del niño y el bebé de Benjamin Spock.


 


En 2010, con motivo del lanzamiento del libro Fragments: Poems, Intimate Notes, Letters,  que compila  textos y poesías escritos por la actriz, Sam Kashner, uno de los más versatiles y prolíficos editores de la publicación Vanity Fair afirmó en su artículo:

Muchas fotos de Marilyn, las que más le gustaban a ella, la muestran leyendo. Eve Arnold la fotografió para la revista Esquire, en un jardín de Amagansett, leyendo el Ulises de James Joyce;  Alfred Eisenstaedt la fotografió para Life, en la biblioteca de su casa, vestida con pantalones blancos y blusa negra.


1953

FOTOGRAFÍAS DE ALFRED EISENSTAEDT

 

 

Con Alfred Eisenstaedt

 

Fragmentos

 

 

 

 

 

 

 

…poemas, notas personales y cartas.

 

Bernard Comment

 

El libro publicado en el año 2010 por el editor, escritor y guionista suizo Bernard Comment y el productor de cine estadounidense Stanley Buchthal, compila textos personales, cartas y poemas totalmente inéditos de Marilyn Monroe,  que revelan una faceta desconocida de uno de los íconos del siglo XX: su alma de poeta.

Contiene un centenar de facsímiles de esos textos íntimos, escritos desde 1943 hasta la víspera de su muerte, la noche del 4 al 5 de agosto de 1962. Reúne también 33 fotos personales de la artista, así como extractos de sus diarios íntimos, que revelan su pasión por la literatura y los libros.

 

 

 

 

“Se han escrito una decena de libros sobre Marilyn, pero nunca antes se ha publicado un libro con textos suyos”, explica Comment. Subraya el editor que por primera vez es posible “adentrarse en su universo mental” a través de sus propios escritos.

Las cartas de Kennedy

Según Comment, la mayor parte del libro abarca los años 50, en momentos en que la estrella deja Hollywood, donde ha triunfado, para instalarse en New York, cuando se inscribe en el mítico Actor’s Studio, fundado por Lee Strasberg, quien fue el único heredero de Marilyn. “Sus textos muestran cómo Marilyn busca en ella misma su propia verdad, para dar vida a sus mejores papeles, y para afrontar los grandes textos”, agrega Comment.

La literatura está muy presente en los textos de Marilyn, así como los escritores que admira. Aunque no hace muchas referencias directas a los autores, evoca en algunos de estos textos al irlandés James Joyce, a quien ella descubrió en sus comienzos en el Actor’s Studio, al interpretar a los 26 años el mítico monólogo de Molly.

También al gran poeta estadounidense Walt Whitman y al dramaturgo irlandés Samuel Beckett y claro, a Arthur Miller, el dramaturgo con quien estuvo casada.

“Nadie sospechaba que dentro de ese cuerpo vivía el alma de una intelectual y poeta”, dice el escritor italiano Antonio Tabucch, quien escribió el prefacio de Fragmentos.

 

 

 


1955

FOTOGRAFIAS DE EVA ARNOLD

Con su amiga y fotógrafa Eve Arnold en una sesión de fotografía.

Hay una serie de fotos muy famosas de Marilyn Monroe leyendo el libro Ulises de James Joyce. Fue tomada en 1955 por la fotógrafa Eve Arnold, quien después explicaría:

 

 

Cuando fui a recogerla le pregunté qué estaba leyendo, trataba de hacerme una idea de lo que hacía en su tiempo libre. Me dijo que tenía un ejemplar de Ulises guardado en el coche, y que llevaba un largo tiempo leyéndolo. Dijo que le encantaba su sonido y que  lo leía en voz alta, para tratar de darle un sentido, pero que le costaba avanzar. No era capaz de leerlo de forma seguida. Cuando nos paramos en un parque a hacer las fotos, ella sacó el libro y comenzó a leerlo mientras yo ponía el carrete. Así que, por supuesto, la fotografié.  

 

Un libro que sí era capaz de leer durante horas y horas era Hojas de hierba, de Walt Withman, con el que también fue fotografiada en alguna ocasión. Se trataba de uno de sus libros favoritos y en la biografía de Marilyn Monroe del escritor Sam Staggs, éste cuenta que a menudo leía a Withman para relajarse. Cita que Marilyn decía que “(…) el ritmo de sus largos versos libres la arrullaba y la estimulaba al mismo tiempo”.

 

Los libros de Marilyn

En la actualidad la red social de lectura LibraryThing ha logrado realizar una lista de 262 de estos 400 libros a partir de los catálogos de la subasta de Christie’s.

Cada registro va acompañado de un corto perfil, para que podamos saber qué obras pudo haber leído la mítica rubia.

 

 

Puedes ver el catálogo aquí:  http://www.librarything.com/catalog/marilynmonroelibrary

 

 


Una adorable criatura  de Truman Capote

Marilyn  Monroe tenía muchos amigos escritores.  Entre ellos destaca Truman Capote, quien incluye un cuento sobre ella en su libro Retratos, titulado Un adorable criatura.

Puedes leer Una adorable criatura aquí

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Invitación a la fiesta de cumpleaños del presidente  John F. Kennedy

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