
Muchas historias fascinantes se han tejido en esta ciudad. Es la segunda más poblada de Francia, después de París, lo cual la convierte en una metrópoli de primera. Es una de las ciudades francesas que he visitado que más me ha gustado. Tiene el encanto de París, sin su nostalgia, y el «savoir faire» de los franceses en perfecta armonía con la energía de las corporaciones y los negocios. Es cosmopólita y vanguardista pero con espacios centenarios cuidadosamente preservados.
Fundada en el Siglo I antes de Cristo, fue la capital de la Galia durante el Imperio Romano. Durante la Edad Media se convirtió en una importante ciudad comercial gracias al monopolio de la seda; en el Siglo XIX se transformó en una plaza financiera y comercial de primer orden, especialmente en el área textil, la biotecnología, productos químicos y farmacéuticos. De las renombradas textileras de Lyon salen las fabulosas telas que nutren la moda francesa.

Con 427 hectáreas de su superficie clasificadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es miembro de la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial y está clasificada como «ciudad de arte y de historia».

Situada al Norte del valle del río Le Rhône, un importante corredor fluvial que une a Lyon con Marsella, goza de una posición privilegiada en Europa por su ubicación estratégica y sus vías fluviales. Es famosa mundialmente por sus ferias comerciales y espectáculos públicos monumentales.
Es la ciudad de nacimiento de unos de los lyoneses más célebres de la historia: Antoine de Saint-Exupéry, el padre de El Principito. También es la ciudad donde nació el cine, cuando Louis y Auguste Lumière, quienes trabajaban con su padre Antoine, un reconocido fotógrafo de la época, patentarón el cinematógrafo en 1895 y rodarón su primera película Salida de los obreros de la fabrica Lumière en Lyon, Monplaisir, que dio origen a la maravillosa industria del cine que conocemos en el Siglo XXI. En el «Château Lumière», renovado para recibir a todas las generaciones y en perfecta armonía con la «Ville d’Antoine» del padre Lumière, se exhibe el primer backdrop de la historia del cine.

Pero una de las cosas más extraordinarias de Lyon son las fachadas pintadas de sus antiguos edificios. Espectaculares frescos que adornan los diferentes barrios de la ciudad contando su prolífica historia.

Entre ellos se destacan el «Mur des Canuts», realizado en 1997 y considerado el mayor fresco de Europa, situado en «Le Croix Rousse», una colina que alberga un singular barrio que fue el centro de la industria de la seda. Este inmenso fresco cuenta, a través de historias cotidianas, la evolución de este simbólico barrio de Lyon. Fue realizado por la CitéCréation, una cooperativa de artistas lyoneses.
También destaca el «Muro de los Lyoneses», que plasma a personajes tanto históricos como contemporáneos de origen lyones, cada uno pintado sobre un balcón. Con un recorrido de 2.000 años de historia sobre una superficie de 800 m² se pueden ver celebridades como Antoine de Saint-Exupéry que aparece de la mano de El Principito, su obra maestra, y Laurent Mourguet, el creador del Teatro de Guiñol, la marioneta de guante más famosa de Francia nacida a comienzos del Siglo XIX. También tienen su balcón en la fachada Auguste y Louis Lumière que aparecen con su invención: el cinematógrafo. Este monumental fresco, también realizado por la CitéCréation, forma parte del circuito de fachadas pintadas de la ciudad, una innovación urbana en la cual Lyon en pionera.
Pero este extraordinario arte de pintar fachadas con frescos monumentales es un movimiento artístico que continua con fuerza. En la actualidad destaca Patrick Commecy, quien junto con su equipo de muralistas, está transformando poco a poco las calles de pueblos y ciudades en toda Francia. Su objetivo: tomar fachadas de edificios viejos y deteriorados para convertirlos en espectaculares murales que son auténticas obras de arte contemporáneo.
¡Grafitis y arte urbano llevados a otro nivel !

Fotografía de ©IMarie Núñez


Con el fin la Primera Guerra Mundial, en 1918, la Bohemia se convirtió en una provincia de la recién creada Checoslovaquia; pronto los Nazis le arrebataron nuevamente la soberanía y fue anexada a Alemania, creándose el Protectorado de Bohemia y Moravia. Al finalizar la II Guerra Mundial en 1945 las potencias acordaron que Checoslovaquia formaría parte de la órbita soviética y en la Conferencia de Yalta se la pasaron a los Rusos. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la nación se encaminó tardíamente hacia una democratización con la Revolución de Terciopelo. En 1993 y en forma sorprendentemente pacífica, se separaron Eslovenia y la República Checa. La Bohemia es una de sus regiones históricas y su capital es Praga.
Praga. Una de las ciudades más permisivas que he conocido en mi vida, donde las prostitutas y los estudiantes comparten espacios de placer sin ninguna distinción y el lugar del planeta donde me he tomado los mejores “Mojitos”, hechos por supuesto con el Ron Havana Club, como parte de su herencia multicultural.
Mientras nos acercamos al Reloj Astronómico, nuestra zombi concluye la historia del verdugo oficial del Reino.
—La sentencia fue ejecutada, pero el joven médico nunca pudo dejar su oficio, ni terminar su carrera, pues el cargo de verdugo era obligatorio y debió heredarlo a la muerte de su antecesor —cuenta nuestra guía zombi, en español con acento checo, vestida de negro, de rostro pálido, cuyos ojos están maquillados con profundas ojeras.
A esta hora de la madrugada, los alrededores están aderezados por los llamativos y bien vestidos chulos de las chicas de adentro. Los hay de todas los tipos y nacionalidades.




