¿Dónde escribes?

¿Sabes que el espacio que utilizas para escribir tiene un impacto importante en qué tan bien y con qué frecuencia escribes?

El espacio de trabajo de un escritor, o su “cuarto de escritura” siempre ha sido un tema fascinante y ha alimentado a través de los siglos las páginas de libros, periódicos, revistas y en nuestros días: blogs, películas y series de televisión. Es realmente un tema. Yo llamo ese espacio la “cueva creativa”.

Enfrentamos una enorme crisis como comunidad global. Probablemente la más grande que haya vivido nuestra generación.  La pandemia generada por el COVID-19 ha motivado un cierre obligatorio de todas aquellas actividades en el planeta que congreguen a personas y que no sean estrictamente necesarias.  El mundo está en “pausa” y la recomendación de aislamiento social para evitar el contagio y la propagación del virus, pronto se convertirá en un hecho obligatorio. Así, muchos de nosotros, en diferentes partes del mundo, ya nos encontramos encerrados en nuestras casas. 

Esta situación de confinamiento probablemente no le crea un mayor problema a los escritores y a muchos creativos independientes, que en su mayoría se imponen un encierro voluntario y solitario para ejercer su oficio; claro, aparte de la angustia natural que crea el saber que es una situación impuesta por una pandemia mundial a semejanza de las que hemos leído en libros de ciencia ficción o visto en producciones cinematográficas… sólo que es en la vida real.      

Así, que visto que estaremos guardados un buen tiempo, es el momento perfecto para preguntarnos si el espacio donde escribimos tiene las características idóneas para que nuestro trabajo sea lo más fluido y creativo posible y poner manos a la obra para convertir nuestra “cueva creativa” en un espacio realmente inspirador donde la musa llegue con facilidad y seas super productivo…¡aún en tiempos de pandemia! 

Y aunque cada escritor tiene sus peculiaridades y extravagancias sobre su “espacio para la escritura”, en un artículo para el portal especializado “Writer’s & Artists” el escritor y dramaturgo Rib Davis afirma que hay ciertas condiciones que son propicias para la productividad literaria.  

Aquí compartimos algunas sugerencias, en las cuales concuerdan muchos expertos,  para que hagas los ajustes necesarios a tu espacio para escribir. 


1 Despeja tu espacio de trabajo.

El orden es probablemente lo más importante que puedes hacer para crear un espacio de trabajo más inspirador y aumentar tu productividad. El desorden pesa en nuestras mentes, ocupa espacio, disminuye nuestra motivación y bloquea la entrada de nuevas ideas y oportunidades en nuestras vidas. Si el pensamiento de poner orden es abrumador, comienza poco poco. Concéntrate en ordenar sólo una gaveta o una sección de tu escritorio, una parte de tu biblioteca, o tus archivos durante una hora diaria. Una vez logrado ese objetivo, continúa a las siguientes tareas.


2 Elimina o arregla todo lo que esté roto.

Las cosas que están rotas pueden frustrarnos, interponerse en nuestro camino y hacernos sentir mal. Afean el espacio y eso limita la creatividad. Si algo en tu oficina está roto, pregúntate si estas dispuesto a arreglarlo de inmediato. Si no, probablemente no sea muy importante o útil, por lo que es desorden.


3 Cambia los hábitos que crean desorden.


Hay que detener el desorden en su origen. Cuando lleves algo a tu espacio de trabajo, decide de inmediato qué vas a hacer con él. ¡No lo apiles en tu escritorio y pospongas la decisión para más tarde! Al decidir qué es el desorden y qué no, hazte tres preguntas: ¿Esto es útil? ¿Es esto hermoso e inspirador? ¿Esto es amado? Si la respuesta a las tres preguntas es “no”, es desorden. Si tu respuesta a alguna de las preguntas es “sí”, busca un espacio apropiado para guardar el artículo. La clave está en tomar una decisión y luego botarlo, o encontrar un lugar para ello. Además, es conveniente programar un mantenimiento del orden rutinario. Una vez que se convierta en parte de tu vida, será menos desalentadora.

4 Ancla tu propósito en tu espacio de trabajo.

Te sentirás más motivado y tendrás una perspectiva más positiva si tu propósito de escribir se refleja en tu entorno. Crea una declaración de misión o ten objetos, citas y elementos visuales que te recuerden por qué elegiste escribir.


5 Coloca los muebles en la posición de comando.

En el Feng Shui, antiguo arte chino de la colocación, la posición de comando, también conocida como la posición de poder, describe el lugar en una habitación donde una persona se siente más protegida y empoderada. El lugar más recomendable es aquel donde tengas una vista de la puerta, sin mirarla directamente, e idealmente, una pared sólida detrás de la espalda. Es natural sentirse más cómodo cuando podemos ver quién o qué se nos acerca. Colocar la silla en la posición de comando te permite concentrarte mejor, sin distraerte con lo que sucede detrás de ti. En el Feng Shui, esta posición también simboliza estar abierto a las nuevas oportunidades.


6 Elije muebles ergonómicos.

Opta por una silla de oficina que apoye tu espalda y fomente una buena postura. También asegúrate de que tu escritorio y teclado estén a una altura cómoda, reduciendo así el estrés físico y la tensión del trabajo durante largas horas.


7 Usa la iluminación adecuada

Reemplaza los bomillos fluorescentes por los de espectro completo. Los bombillos de espectro completo emulan la luz solar natural y crean una atmósfera más relajante que otros tipos de iluminación. Si no puedes cambiar los bombillos fluorescentes del techo de tu espacio de trabajo, considera apagarlas y, en su lugar, usa lámparas y luces de trabajo. La iluminación adecuada reduce la fatiga visual.


8 Abre las ventanas.

Dejar entrar la luz solar y el aire fresco eleva tu espíritu y da un impulso a tu energía. Un estudio realizado por la Agencia de Protección Ambiental encontró que la contaminación dentro de una casa podría ser de dos a cinco veces mayor que fuera de ella, incluso en grandes ciudades industrializadas. Abrir las ventanas permite la eliminación de los elementos tóxicos liberados por los equipos de oficina, productos de limpieza, alfombras,  y que entre aire fresco.


9 Reduce las distracciones.

A menudo, nuestros espacios de trabajo, especialmente si trabajamos desde casa, no son oficinas creadas especialmente para el oficio. Muchos escritores trabajan en su cocina, sala de estar, dormitorio, una habitación compartida con equipos de ejercicio, etc. No es de extrañar que tengamos dificultades para concentrarnos cuando estamos rodeados de tantas distracciones como la televisión, el equipo del gimnasio, un fregadero lleno de platos sucios o una cama vacía que nos invita a una siesta.  Si no puedes crear un espacio dedicado especialmente para escribir, ubica tu silla en una posición tal que evite cualquier distracción que desvíe la atención. 


Joseph Campbell

Debes tener una habitación y una hora más o menos al día, en la que no sepas lo que hay en los periódicos esa mañana, ni quiénes son tus amigos, las deudas que tienes, lo que alguien te debe. Este es un lugar donde simplemente puedes experimentar y sacar lo que eres y lo que podrías ser. Este es el lugar de la incubación creativa. Al principio, es posible que no ocurra nada allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, eventualmente sucederá algo.

Aprovecha el encierro y crea el ambiente ideal para que tus ideas fluyan. Después de todo, como escritor, probablemente pases mucho tiempo en tu escritorio, ¿por qué no crear un espacio donde disfrutes al máximo pasar el tiempo?

El ambiente apropiado es esencial para el desarrollo de cualquier actividad creativa, especialmente para la escritura. La música adecuada propicia el ánimo, los olores placenteros de potpourri, aceites esenciales o velas aromatizadas contribuyen a evitar el bloqueo y estimulan la productividad, como por ejemplo: el aroma a limón favorece la concentración y el estado de sosiego. Otros aromas que inspiran la creatividad incluyen la lavanda, la canela y el romero.  Y sí, también comerse un buen chocolate. 

¡Feliz encierro y mucha productividad!

Es el momento de crear tu “cueva creativa” ideal.

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“La cueva creativa…donde escriben los autores

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La cueva creativa… donde escriben los autores.

El espacio de trabajo de un escritor, o su “cuarto de escritura” siempre ha sido un tema fascinante y ha alimentado a través de los siglos las páginas de libros, periódicos, revistas y en nuestros días: blogs, películas y series de televisión. Es realmente un tema. Yo llamo ese espacio la “cueva creativa”.

Transmitida en 1988, un año después de la muerte de Joseph Campbell, la serie  “El poder del mito”, fue una de las  más populares de la televisión pública en los Estados Unidos, y continúa inspirando nuevas audiencias.

 

En 1985, el escritor y mitólogo americano Joseph Campbell se sentó con el legendario entrevistador y productor de televisión Bill Moyers y sostuvieron una larga conversación en el Rancho Skywalker de Gearoge Lucas en California. Esa conversación, que finalizó al año siguiente en el American Museum of Natural History en New York se convirtió en seis exitosos episodios de televisión y en el libro “The Power of Myth” – El poder del mito, la transcripción total de las más de veinticuatro horas de grabación. Allí, Campbell afirma:

 

Debes tener una habitación, o una hora más o menos al día, en la que no sepas lo que hay en los periódicos esa mañana, ni quiénes son tus amigos, las deudas que tienes, lo que alguien te debe. Este es un lugar donde simplemente puedes experimentar y sacar lo que eres y lo que podrías ser. Este es el lugar de la incubación creativa. Al principio, es posible que no ocurra nada allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, eventualmente sucederá algo.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

En una entrevista realizada a Ernest Hemingway en un café de Madrid en 1954, año en que recibió el Premio Nobel de Literatura, y  publicada en The Paris Review, de la cual es cofundador, el periodista, escritor y editor americano George Plimpton, revela que:

Ernest Hemingway escribe en el dormitorio de su casa en el suburbio habanero de San Francisco de Paula. Tiene una sala de trabajo especial preparada para él en una torre cuadrada en la esquina suroeste de la casa, pero prefiere trabajar en su habitación, y sólo sube a la habitación de la torre cuando los “personajes” lo llevan allí arriba.

La habitación está en la planta baja y se conecta con la habitación principal de la casa. La puerta que separa los dos cuartos se mantiene entreabierta por un voluminoso libro titulado Motores de los aviones del mundo.

El dormitorio es grande, soleado, con las ventanas orientadas al este y al sur dejando entrar la luz del día que baña las paredes blancas y el piso de baldosas amarillas.

La estancia está dividida en dos espacios por un par de bibliotecas que llegan a la altura del pecho ubicadas en ángulo recto desde las paredes opuestas.

Una cama inmensa y baja domina una sección, zapatillas de gran tamaño y mocasines cuidadosamente dispuestos al pie de la cama. Sobre las dos mesitas de noche laterales se amontonan siete pisos de libros.

En la otra sección se encuentra un enorme escritorio de tope plano, con una silla a cada lado, en su superficie hay un “desorden ordenado”  de papeles y recuerdos. Más allá, en el otro extremo de la habitación, hay un armario con una piel de leopardo en la parte superior. Las demás paredes están llenas de estanterías pintadas de blanco, de las cuales los libros se desbordan hasta el suelo, y se amontonan en la parte superior entre periódicos viejos, revistas de corridas de toros y montones de cartas atadas con gomas elásticas.

Es en la parte superior de una de estas estanterías abarrotadas, la que está contra la pared junto a la ventana del este y más o menos a un metro de su cama, es que Hemingway tiene su “escritorio de trabajo”, un pie cuadrado de un área estrecha, rodeada de libros por un lado y, por el otro, un montón de papeles, manuscritos y panfletos cubiertos de periódicos.

Solo queda espacio suficiente encima de la estantería para una máquina de escribir, coronada por una tabla de lectura de madera, cinco o seis lápices y un trozo de mineral de cobre que utiliza como pisa papeles cuando sopla el viento desde la ventana este.

Destaca un hábito de trabajo que ha tenido desde el comienzo de su vida de escritor: Hemingway escribe parado. Se para, calzado de unas grandes pantuflas, sobre una desgastada alfombra de piel de antílope, de frente a la estantería que le llega a la altura del pecho. Allí es donde se encuentra la máquina de escribir del escritor y la tabla de lectura de madera llena de papel cebolla blanco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aqui puedes leer la entrevista completa.

 

The Paris Review es una revista literaria trimestral en inglés con  sede en Nueva York, fundada en París en 1953 por Harold L. Humes, Peter Matthiessen, y George Plimpton.

Plimpton editó la revista durante 50 años, hasta su muerte en el año 2003. En sus primeros cinco años, The Paris Review publicó las obras de Jack Kerouac, Philip Larkin, V. S. Naipaul, Philip Roth, Adrienne Rich, Italo Calvino, Samuel Beckett, Nadine Gordimer, Jean Genet, y Robert Bly. Desde entonces, se ha convertido en uno de los medios principales para escritores emergentes y establecidos en el mundo. El editor actual de la revista es Lorin Stein.

La revista ha publicada una serie de gran prestigio, llamada Writers at Work  – Escritores trabajando, que incluye entrevistas con personas como Ernest Hemingway, Truman Capote, Joan Didion, T. S. Eliot, Ralph Ellison, William Faulkner, Elizabeth Bishop, Vladimir Nabokov, Toni Morrison, Ian McEwan y Jorge Luis Borges. Esta serie ha sido calificada como  “uno de los actos individuales más persistentes de la conversación cultural en la historia del mundo.”

 

https://www.theparisreview.org

 

 


 

 

 

 

A pesar de que cada escritor tiene sus peculiaridades y extravagancias sobre su “espacio para la escritura”, en un artículo para el portal especializado “Writer’s & Artists” el escritor y dramaturgo Rib Davis, afirma que hay ciertas condiciones que son propicias para la productividad literaria y comparte su experiencia de más de 30 años y decenas de obras teatrales puestas en escena exitosamente.

El espacio ideal para escribir

En general, existe la coincidencia en que un escritor debería trabajar en un lugar donde las distracciones sean las  mínimas. Algunos escritores de gran éxito han llevado esto al extremo de trabajar en un cobertizo o un trailer ubicado en el fondo del jardín, con solo la compañía de duendes.

El grado correcto de aislamiento

En la medida de lo posible, parece deseable un cierto grado de aislamiento, y en particular el aislamiento de las actividades familiares y las tareas domésticas. La concentración sostenida es extremadamente importante para cualquier tipo de trabajo creativo, y un espacio de trabajo adecuado ayuda a facilitarlo.

Relaciones domésticas cordiales

Una palabra sobre la educación de la familia. El compañero y / o los hijos de un escritor generalmente reconocerán y respetarán la necesidad del escritor de enfocarse en el trabajo. Pero hay ciertos puntos que necesitan aclaratoria: cuando se escribe, se toman descansos. Estos descansos pueden ocurrir por una variedad de razones. Tal vez ha alcanzado un objetivo provisional, o se ha quedado atascado, o tiene sed o simplemente esta cansado. Así que podría pararse y tocar el piano, regar el jardín o hacer una taza de café,  y luego volver a la escritura con la mente más clara.

No hay problema —dice Davis— excepto que quien observa esto podría pensar que no importa que pierda la concentración después de todo. Esto puede ser un problema. Tiene que ser egoísta. Tiene que dejar en claro que usted puede romper su propia concentración en la medida que lo sienta necesario, pero eso no da a los demás luz verde para romper su concentración a medida que sientan la necesidad. de hacerlo. En este punto hay que ser inflexible.

Un espacio propio

Debe ser un espacio agradable, un lugar acogedor, donde se sienta cómodo y no oprimido. Esto significa que esté bien decorado en colores suaves, con el escritorio hacia una ventana, preferiblemente con una vista, y una temperatura que sea cálida pero que no induzca al sueño. El punto es que debería sentirse cómodo en él, debería sentirlo como su espacio.

Trabajando eficientemente

Escribir es, por supuesto, mucho más que simplemente teclear palabras en una página. También es pensar, investigar, planificar y finalmente hacer todo el trabajo administrativo relacionado con la venta y luego la publicación o producción del trabajo, ya sea a través de un agente o de otro modo. Por lo tanto, su espacio de trabajo debe ser capaz de acomodar todo esto también.

Dése tanta superficie de trabajo como sea posible, de modo que pueda consultar tantos materiales como necesite simultáneamente, e incluso pueda tener materiales a la mano para más de un proyecto a la vez. Y establezca un sistema de archivo eficiente desde el principio.

http://ribdavis.com


Mark Twain

Biografía

 

 

Mark Twain vivió en Hartford, Connecticut desde 1871 hasta 1891 en una hermosa casa de estilo victoriano, hoy convertida en museo y desde 1962 catalogada como Lugar Histórico Nacional de los Estados Unidos

Allí escribió algunas de sus obras más famosas: La edad dorada, Las aventuras de Tom Sawyer, El príncipe y el mendigo, Vida en el Mississippi, Las aventuras de Huckleberry Finn, Un vagabundo en el extranjero y Un yanqui en la corte del Rey Arturo.


 

 

 

 

 


Stephen King

Biografía

 

Stephen King aconseja en su libro Mientras escribo: 

“Elimina las distracciones. En tu cuarto de escritura no debe haber teléfono, ni televisión ni video juegos, y si hay una ventana deberías de tener la vista hacia una pared blanca”.

King utiliza una sencilla metodología para escribir bien: “Leo cuatro horas al día y escribo otras cuatro; si no encuentras tiempo para hacerlo, no podrás convertirte en un buen escritor”.

Su prolífica producción literaria, con ventas superiores a los 350 millones de ejemplares, constituye una de las obras más representativas del género de misterio y terror de la literatura estadounidense contemporánea.

Reside junto con su esposa, la también novelista Tabitha King, y sus tres hijos en Bangor, Maine, Estados Unidos.

 

https://stephenking.com

 

 

 

 

 


Seguiremos a la búsqueda de los “espacios de escritura” de autores destacados y compartiremos con ustedes nuestros hallazgos en esta nueva sección.

La Cueva Creativa