¿Cuándo se convirtió el libro en un buen regalo?

 

Hablan los expertos.

Escritores y editores explican por qué no hay un obsequio mejor en cualquier época del año.

No está claro el origen del prestigio del libro como el mejor regalo posible, pero autores, sociólogos y editores coinciden en que obsequiar literatura demuestra complicidad con el amigo, conocimiento del otro y de uno mismo, y, sobre todo, cultura y honestidad.

Sin embargo, muchos expertos asoman que el fenómeno de regalar libros se incremento en forma exponencial en el periodo de la Ilustración, movimiento cultural e intelectual europeo que se desarrolló desde mediados del siglo XVIII. Se denominó  asi por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón. Por este motivo, el siglo XVIII es conocido como el “Siglo de las Luces” y del asentamiento de la fe en el progreso.

Manuel Borrás

Editor español, licenciado en Filología moderna en la Universidad de Valencia y cofundador de la editorial Pre-Textos, de la que es director literario, asegura que desde hace al menos cuatro siglos, los libros se convirtieron en obsequios de importancia.

Añade que “lo importante es el contenido y no el soporte o la forma, porque cuando le regalas a alguien un libro le estás diciendo muchísimo de sí mismo, de cómo le ves y de quién eres tú; para acertar siempre debes contemplar al otro, no es como regalar unos esquís que sólo le van a servir para eso y van a enriquecer su mundo” A veces, incluso, los libros regalados pueden cambiar nuestras vidas, comenta Borrás, Recuerda cómo su madre le regaló, siendo niño, las poesías de Rubén Darío, y cómo buscó en un atlas dónde estaba ese “paisito desconocido” llamado Nicaragua.

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, el editor que más ha hecho por que autores de las dos orillas sean conocidos, sabe que ése fue su primer viaje.  Quizá por eso, Borrás siempre regala a sus íntimos las Meditaciones de Marco Aurelio, el Velázquez de Ramón Gaya, y los ensayos de Montaigne.

 

 

 

 

Román Gubern Garriga-Nogués

Es escritor e historiador de medios de comunicación español, singularmente de cine y cómic. Sus estudios sobre el cine mundial, o durante la guerra civil española, así como el lenguaje del cómic y la pornografía fueron pioneros en España. Destaca que el libro es el mejor regalo “(…) si es realmente bueno. Es un compañero fiel que va contigo toda la vida”.

Aprovecha para reivindicar el libro tradicional ante al ebook, ya que “frente a los actuales lectores digitales, el libro impreso tiene el encanto del objeto, su forma, su textura… Pese a todo, creo que el libro electrónico y el tradicional ‘gutemberiano’, por decirlo así, coexistirán durante mucho tiempo. Desde mi punto de vista, el libro electrónico realiza una labor de almacenamiento importantísima en lugares de estudio como universidades o bibliotecas. El impreso, sin embargo, conserva su valor fetiche considerándolo casi como una obra de creación. Pienso en las portadas de Junceda o en las ediciones de Alicia en el País de las Maravillas, aún ilustradas por los dibujos de John Tenniel. Ése es el encanto que aún tiene el libro tradicional. El libro impreso tiene la posibilidad de encariñar, de seducir. El libro electrónico es más frío pero más útil. Desde luego, a alguien que yo quiera jamás le regalaría un libro electrónico. En el libro impreso hay un plus de cariño que no existe en otros soportes”.

Gubern señala a la Ilustración como ese momento en que los libros se convirtieron en excelentes obsequios. Explica: “justo cuando el libro se convierte en algo accesible para las masas. En definitiva, cuando se democratiza. A partir de este momento, el libro nace como objeto diferenciado y es cuando se consideran los aspectos que comento sobre su olor, tamaño, etc”

Le gustaría regalar Y siguió la fiesta, de Alan Riding, “sobre la vida cultural en el París ocupado por los alemanes.”; El amigo americano, de Charles Powell, “que he leído con mucho placer”, y El discreto encanto de la subversión, de A. Villamandos.

 

 

Gonzalo Hidalgo Bayal

Confiesa que no sabe regalar otra cosa, tal vez porque “un libro es el regalo más personal, ya que implica a la conciencia y al gusto tanto del que regala como del destinatario, y más perdurable, porque permanece doblemente en la memoria, como regalo y como texto”.

El reconocido novelista, poeta y ensayista, se licenció en Filología Románica y en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid, asegura: “personalmente, puedo hacer lo indecible por conseguir un libro si sospecho que a alguno de los míos les pueda interesar y convenir. Con suerte, es el mejor acierto”.

Para Hidalgo Bayal también es cuento largo lo del “momento” en que los libros se convirtieron en buenos regalos. Dice: “antiguo y selecto, de supremacía intelectual, paraíso cerrado para muchos. El prestigio social tal vez sea más cercano, un ingrediente añadido a la teoría de la clase ociosa. Creo que ahora los antiguos prestigios -social e intelectual- se han fundido en un prestigio nuevo, que no es de gremio ni de clase, sino democrático y común, popular y personal, de inmensa minoría y brotes humanistas -casi estoy por decir ‘humanos’-”.

Gonzalo Hidalgo Bayal apuesta este año por Yo confieso, de Jaume Cabré, “una novela magnífica y voluminosa que compré un poco a ciegas, leí con gusto y he regalado con entusiasmo”, y por La noche feroz, de Ricardo Menéndez Salmón, “una de mis preferencias”.

 

 

Antonio Muñoz Molina

Escritor español, académico de número de la Real Academia Española y miembro honorario de la Academia de Buenas Letras de Granada, vuelve sus ojos al pasado, a la Roma clásica y al medievo: “Con la imprenta hay una generalización del libro, pero no hay más que pensar en la reverencia que en Roma se conservaban los libros o cómo en la Edad Media se salvaron tantos libros. Pensamos que han estado siempre a disposición de todo el mundo, pero no es verdad, a veces ha habido un único ejemplar que fue copiado por un monje y que pudo perderse para siempre. Desde que existe el concepto del texto escrito que se puede copiar y trasmitir, muy visible desde Alejandría, un buen libro siempre ha sido un tesoro”.

Muñoz Molina apuesta por los dos libros “inéditos” del periodista y escritor sevillano Manuel Chaves Nogales recuperados por la editorial Renacimiento, titulados Crónicas de la Guerra Civil y La defensa de Madrid, y también  por Tierras de sangre, de Timothy Snyder , “un libro prodigioso que analiza la mala suerte de catorce millones de europeos exterminados en doce años.

 

 

 

 

 

 

 


Enlaces relacionados

 

La Ilustración

Si deseas saber algo más sobre este movimiento, visita:

https://cronicasdeimarie.wordpress.com/2017/01/13/james-lackington-un-librero-de-vanguardia/


 Referencias

http://www.elcultural.com

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