Dean Koontz y el COVID-19

Con la aparición de la pandemia del COVID-19 el nombre de Dean Koontz ha estado de boca en boca. Miles de sus lectores desempolvarón sus copias de The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad, publicada originalmente en 1981.  El tema le dio la vuelta al mundo convirtiéndose en un trending topic a raíz de la publicación en las distintas redes sociales de cientos de comentarios sobre la semejanza entre la pandemia que azota el planeta y la obra del novelista americano. Muchos de los comentarios sugerían que el escritor de suspenso, considerado uno de los autores de mayores ventas de este género en Estados Unidos, había hecho una predicción. 

“To understand that,” Dombey said, “you have to go back twenty months. It was around then that a Chinese scientist named Li Chen defected to the United States, carrying a diskette record of China’s most important and dangerous new biological weapon in a decade. They call the stuC ‘Wuhan-400’ because it was developed at their RDNA labs outside the city of Wuhan, and it was the four-hundredth viable strain of man-made microorganisms created at that research center.”

The Eyes of Darkness

Según el FACT CHECK de la Agencia REUTERS, las publicaciones en la red social Twitter, con la portada del libro The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad y una foto de la página en la que Koontz supuestamente describe el coronavirus en su novela tuvieron al menos 39,000 acciones y alrededor de 2,000 retweets a la fecha del 27 de febrero de 2020, sin mencionar su difusión por WhatsApp y otras redes sociales. Nick Hinton, @NickHintonn @TheRandonauts, un escritor y experto en desarrollo de marcas radicado en California, que se define a si mismo como un “artista del salto de las dimensiones”, publicó el primer tweet el 16 de febrero. De ahí en adelante, el tema se convirtió en viral. 


En su novela, Koontz describió al “Wuhan-400” como “la arma biológica más importante y peligrosa de China en una década”. También escribió que fue desarrollado por laboratorios fuera de la ciudad de Wuhan y que los hechos estaban sucediendo en el año 2020. 

Reuters también señala en su FACT CHECK  que en la primera edición de The Eyes of Darkness / Los ojos de la oscuridad  publicada en 1981, el virus ficticio no recibió el nombre de la ciudad china, sino de la localidad rusa de Gorki  y fue denominado “Gorki-400”. En la versión original de la novela, el virus se desarrolló en unas instalaciones científicas en las afueras de la ciudad de Gorki y estaba destinado a ser la “nueva arma biológica más importante y peligrosa de la Unión Soviética en la década”. 

Según el South China Morning Post, de Hong Kong, el nombre del virus fue cambiado en el relanzamiento del libro en 1989, hacia el final de la Guerra Fría. En su artículo, el diario asiático incluye fotografías de la edición de 1981 que hace referencia al “Gorki-400”.  El diario también señala que en la edición de 1989, Koontz utilizó su nombre verdadero como autor en lugar de usar su seudónimo, Leigh Nichols, bajo cuya autoría fue publicada la edición de 1981. Sin embargo en el ejemplar del libro que muestra el diario asiático como referencia, ya aparece el nombre real del autor.

Versión de The Eyes of Darkness publicada en 1981.

Albert Wan, librero y dueño de Bleak House Books, una conocida librería de Hong Kong, comentó en una entrevista del South China Morning Post que un escritor tan “astuto e inteligente” como Koontz sabría elegir a Wuhan para un complot de esa naturaleza porque es el hogar de muchas instalaciones de investigaciones científicas y tecnológicas chinas desde antes de 1980. 


¿SOBRE QUÉ TRATA LA HISTORIA? 

Trata sobre una madre recién divorciada, Christina Evans,  que envía a su hijo a un campamento de montaña liderado por un experimentado excursionista que ha conducido ese viaje unas 16 veces sin contratiempos; eso, hasta esa última vez. Misteriosamente, todos los campistas, el veterano líder y el conductor mueren, sin explicación.

A medida que la afligida madre, que es la protagonista de la novela, comienza a aceptar el hecho de que su hijo, Danny, está muerto y decide continuar con su vida, comienza a sufrir un feroz acoso, surgido de la nada, diciendo que su hijo no está muerto. Recibe mensajes escritos en pizarras, palabras en papeles de impresores, múltiples y extrañas señales. Junto con su nuevo compañero, Elliot Stryker, un abogado que solía trabajar para la inteligencia militar, Christina Evans se propone descubrir qué podría haber realmente sucedido el día en que su hijo supuestamente murió.  La obra de género ficción, suspenso y terror está ambientada en la Unión Soviética en el año 2020. (Editorial Berkley Books, 1981). 

https://www.deankoontz.com/book/the-eyes-of-darkness/

¿QUIÉN ES DEAN KOONTZ?

A los veinte años,  cursando su último semestre de la universidad,  Koontz obtuvo el premio a la novela de ficción de The Atlantic Monthly Press, una prestigiosa casa editorial de Boston. Desde entonces ha estado escribiendo sin parar y en 1969 se dedica exclusivamente a la actividad literaria. Sus libros se han publicado en más de 38 idiomas y hasta la fecha se han vendido más de 500 millones de copias.

Catorce de sus novelas han llegado al puesto número uno en la lista de bestsellers de tapa dura del New York Times, lo que convierte a Koontz en uno de los pocos escritores que ha logrado ese hito. Dieciséis de sus libros han ocupado la posición número uno en paperback. Sus libros también han sido los más vendidos en países tan diversos como Japón y Suecia.

Dean Ray Koontz nació en 1945 en Pennsylvania, donde también creció y estudió. Se graduó de Shippensburg State College, ahora Shippensburg University. Tras una infancia difícil, encontró en la literatura su vocación. Al graduarse en 1967 empezó a trabajar como maestro de inglés en el área de Mechanicsburg. Durante la década de 1960, Koontz trabajó en el proyecto Appalachian Poverty, una iniciativa federal de ayuda a los niños de bajos recursos donde impartía tutorías educativas de forma individual.

Koontz estaba más motivado que nunca para construir una carrera como escritor. Escribía en las noches y los fines de semana, lo que continuó haciendo después de abandonar el proyecto Appalachian Poverty  para trabajar como profesor de inglés en un distrito escolar suburbano a las afueras de Harrisburg. Después de un año y medio en ese puesto, su esposa, Gerda, le hizo una oferta que no pudo rechazar: “Te apoyaré durante cinco años”, le dijo, “y si no puedes lograr lo que quieres como escritor en ese tiempo, nunca lo lograrás”. Al final de esos cinco años, Gerda había renunciado a su trabajo para dirigir el negocio generado por la carrera de escritor bestseller de su esposo.

Dean Koontz es uno de los escritores más prolíficos en el género de thrillers de los años 80 y 90. También ha trabajado para la industria de la televisión y el cine como guionista y productor ejecutivo ocasional. Vive en el sur de California con su esposa, Gerda, y sus golden retrievers.

Puedes visitar su página https://www.deankoontz.com


Desde “Wuhan-400”, el virus mortal inventado por Dean Koontz en 1981, hasta la peste desatada en Oryx y Crake de Margaret Atwood, los novelistas siempre han estado fascinados por las pandemias.  Si te gusta el tema te va a encantar este artículo de The Guardian: https://www.theguardian.com/books/2020/mar/05/theres-something-out-there-spread-of-disease


Y si quieres conocer el FACT CHECK completo de la Agencia REUTERS, aquí puedes encontrar el documento.  https://www.reuters.com/article/uk-factcheck-coronavirus-ko…k-predicted-the-coronavirus-2019-outbreak-idUSKCN20M19I

¿Dónde escribes?

¿Sabes que el espacio que utilizas para escribir tiene un impacto importante en qué tan bien y con qué frecuencia escribes?

El espacio de trabajo de un escritor, o su “cuarto de escritura” siempre ha sido un tema fascinante y ha alimentado a través de los siglos las páginas de libros, periódicos, revistas y en nuestros días: blogs, películas y series de televisión. Es realmente un tema. Yo llamo ese espacio la “cueva creativa”.

Enfrentamos una enorme crisis como comunidad global. Probablemente la más grande que haya vivido nuestra generación.  La pandemia generada por el COVID-19 ha motivado un cierre obligatorio de todas aquellas actividades en el planeta que congreguen a personas y que no sean estrictamente necesarias.  El mundo está en “pausa” y la recomendación de aislamiento social para evitar el contagio y la propagación del virus, pronto se convertirá en un hecho obligatorio. Así, muchos de nosotros, en diferentes partes del mundo, ya nos encontramos encerrados en nuestras casas. 

Esta situación de confinamiento probablemente no le crea un mayor problema a los escritores y a muchos creativos independientes, que en su mayoría se imponen un encierro voluntario y solitario para ejercer su oficio; claro, aparte de la angustia natural que crea el saber que es una situación impuesta por una pandemia mundial a semejanza de las que hemos leído en libros de ciencia ficción o visto en producciones cinematográficas… sólo que es en la vida real.      

Así, que visto que estaremos guardados un buen tiempo, es el momento perfecto para preguntarnos si el espacio donde escribimos tiene las características idóneas para que nuestro trabajo sea lo más fluido y creativo posible y poner manos a la obra para convertir nuestra “cueva creativa” en un espacio realmente inspirador donde la musa llegue con facilidad y seas super productivo…¡aún en tiempos de pandemia! 

Y aunque cada escritor tiene sus peculiaridades y extravagancias sobre su “espacio para la escritura”, en un artículo para el portal especializado “Writer’s & Artists” el escritor y dramaturgo Rib Davis afirma que hay ciertas condiciones que son propicias para la productividad literaria.  

Aquí compartimos algunas sugerencias, en las cuales concuerdan muchos expertos,  para que hagas los ajustes necesarios a tu espacio para escribir. 


1 Despeja tu espacio de trabajo.

El orden es probablemente lo más importante que puedes hacer para crear un espacio de trabajo más inspirador y aumentar tu productividad. El desorden pesa en nuestras mentes, ocupa espacio, disminuye nuestra motivación y bloquea la entrada de nuevas ideas y oportunidades en nuestras vidas. Si el pensamiento de poner orden es abrumador, comienza poco poco. Concéntrate en ordenar sólo una gaveta o una sección de tu escritorio, una parte de tu biblioteca, o tus archivos durante una hora diaria. Una vez logrado ese objetivo, continúa a las siguientes tareas.


2 Elimina o arregla todo lo que esté roto.

Las cosas que están rotas pueden frustrarnos, interponerse en nuestro camino y hacernos sentir mal. Afean el espacio y eso limita la creatividad. Si algo en tu oficina está roto, pregúntate si estas dispuesto a arreglarlo de inmediato. Si no, probablemente no sea muy importante o útil, por lo que es desorden.


3 Cambia los hábitos que crean desorden.


Hay que detener el desorden en su origen. Cuando lleves algo a tu espacio de trabajo, decide de inmediato qué vas a hacer con él. ¡No lo apiles en tu escritorio y pospongas la decisión para más tarde! Al decidir qué es el desorden y qué no, hazte tres preguntas: ¿Esto es útil? ¿Es esto hermoso e inspirador? ¿Esto es amado? Si la respuesta a las tres preguntas es “no”, es desorden. Si tu respuesta a alguna de las preguntas es “sí”, busca un espacio apropiado para guardar el artículo. La clave está en tomar una decisión y luego botarlo, o encontrar un lugar para ello. Además, es conveniente programar un mantenimiento del orden rutinario. Una vez que se convierta en parte de tu vida, será menos desalentadora.

4 Ancla tu propósito en tu espacio de trabajo.

Te sentirás más motivado y tendrás una perspectiva más positiva si tu propósito de escribir se refleja en tu entorno. Crea una declaración de misión o ten objetos, citas y elementos visuales que te recuerden por qué elegiste escribir.


5 Coloca los muebles en la posición de comando.

En el Feng Shui, antiguo arte chino de la colocación, la posición de comando, también conocida como la posición de poder, describe el lugar en una habitación donde una persona se siente más protegida y empoderada. El lugar más recomendable es aquel donde tengas una vista de la puerta, sin mirarla directamente, e idealmente, una pared sólida detrás de la espalda. Es natural sentirse más cómodo cuando podemos ver quién o qué se nos acerca. Colocar la silla en la posición de comando te permite concentrarte mejor, sin distraerte con lo que sucede detrás de ti. En el Feng Shui, esta posición también simboliza estar abierto a las nuevas oportunidades.


6 Elije muebles ergonómicos.

Opta por una silla de oficina que apoye tu espalda y fomente una buena postura. También asegúrate de que tu escritorio y teclado estén a una altura cómoda, reduciendo así el estrés físico y la tensión del trabajo durante largas horas.


7 Usa la iluminación adecuada

Reemplaza los bomillos fluorescentes por los de espectro completo. Los bombillos de espectro completo emulan la luz solar natural y crean una atmósfera más relajante que otros tipos de iluminación. Si no puedes cambiar los bombillos fluorescentes del techo de tu espacio de trabajo, considera apagarlas y, en su lugar, usa lámparas y luces de trabajo. La iluminación adecuada reduce la fatiga visual.


8 Abre las ventanas.

Dejar entrar la luz solar y el aire fresco eleva tu espíritu y da un impulso a tu energía. Un estudio realizado por la Agencia de Protección Ambiental encontró que la contaminación dentro de una casa podría ser de dos a cinco veces mayor que fuera de ella, incluso en grandes ciudades industrializadas. Abrir las ventanas permite la eliminación de los elementos tóxicos liberados por los equipos de oficina, productos de limpieza, alfombras,  y que entre aire fresco.


9 Reduce las distracciones.

A menudo, nuestros espacios de trabajo, especialmente si trabajamos desde casa, no son oficinas creadas especialmente para el oficio. Muchos escritores trabajan en su cocina, sala de estar, dormitorio, una habitación compartida con equipos de ejercicio, etc. No es de extrañar que tengamos dificultades para concentrarnos cuando estamos rodeados de tantas distracciones como la televisión, el equipo del gimnasio, un fregadero lleno de platos sucios o una cama vacía que nos invita a una siesta.  Si no puedes crear un espacio dedicado especialmente para escribir, ubica tu silla en una posición tal que evite cualquier distracción que desvíe la atención. 


Joseph Campbell

Debes tener una habitación y una hora más o menos al día, en la que no sepas lo que hay en los periódicos esa mañana, ni quiénes son tus amigos, las deudas que tienes, lo que alguien te debe. Este es un lugar donde simplemente puedes experimentar y sacar lo que eres y lo que podrías ser. Este es el lugar de la incubación creativa. Al principio, es posible que no ocurra nada allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, eventualmente sucederá algo.

Aprovecha el encierro y crea el ambiente ideal para que tus ideas fluyan. Después de todo, como escritor, probablemente pases mucho tiempo en tu escritorio, ¿por qué no crear un espacio donde disfrutes al máximo pasar el tiempo?

El ambiente apropiado es esencial para el desarrollo de cualquier actividad creativa, especialmente para la escritura. La música adecuada propicia el ánimo, los olores placenteros de potpourri, aceites esenciales o velas aromatizadas contribuyen a evitar el bloqueo y estimulan la productividad, como por ejemplo: el aroma a limón favorece la concentración y el estado de sosiego. Otros aromas que inspiran la creatividad incluyen la lavanda, la canela y el romero.  Y sí, también comerse un buen chocolate. 

¡Feliz encierro y mucha productividad!

Es el momento de crear tu “cueva creativa” ideal.

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